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Cruzando el puente de la feria

Fue día festivo en toda España, lo que propició que la gente pasara de un buen rato de Feria de Dos Hermanas, desde la mañana... y no sólo de noche como solía ocurrir. Los vecinos, tal y como vaticinaban algunos presidentes de las casetas, fueron fieles, al menos el primer día, a su gran fiesta.

el 15 sep 2009 / 04:04 h.

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Fue día festivo en toda España, lo que propició que la gente pasara de un buen rato de Feria de Dos Hermanas, desde la mañana... y no sólo de noche como solía ocurrir. Los vecinos, tal y como vaticinaban algunos presidentes de las casetas, fueron fieles, al menos el primer día, a su gran fiesta.

No se notó ayer ni la desaceleración económica, ni la oportunidad de ir a la playa. Queda por saber si desde hoy, cuando suban unos grados las temperaturas, y el domingo, cuando se inicie la Romería del Rocío, se reduce la afluencia en el recinto ferial.

Las 105 casetas se abren hoy para las comidas de sus socios e invitados y también tienen pendiente la visita de los trabajadores de la empresa Selosa, que deben ir de 6.00 a 11.00 horas, tiempo en el que se permite la entrada de coches en el real, para retirar el aceite usado, una de las novedades de este año.

Los camareros de la caseta del Gran Poder así lo atestiguaron: "Después del pescaíto del pasado miércoles, hay que cambiar el aceite ya, y la hemos dejado en el bidón que nos han dado y esperemos que hasta mañana [por hoy] no haya que volver a vaciar más las cuatro freidoras que tenemos". Pero si hubiera que vaciar de nuevo los bidones de 60 litros, las casetas disponen de un número de teléfono gratuito para llamar y que acudan enseguida los encargados de la tarea.

La jornada de ayer fue idónea para comer y para llevar a los niños a los cacharritos. Como el caso de Jaime Zarzuela, ingeniero de 36 años, que llevó a su pequeña de cinco meses para que viera el colorido. "La llevo ahora a comer, pero pronto le entrará el sueño y tendré que irme", agregó añorando aquellos tiempos en los que podía salir hasta altas horas de la madrugada. Y es que un hijo le cambia la vida a uno, y si no, este hombre desafía a los que todavía no hayan probado la paternidad: "Todo lo que diga es poco, ya se enterarán, ya...".

Están en casi la misma situación, Víctor Páez, osteópata de 34 años, y su mujer Yolanda Porro. Su pequeña, de sólo 2 años, pegaba brincos en su carrito, pero no se cansa y, según su madre, "aguanta" lo que le echen. "Ésta nos tumba de sueño a los dos", apuntó con una sonrisa, aunque por prudencia ya por la tarde iban a descansar un poco.

Pero no todo es fiesta y diversión para los vecinos de Dos Hermanas en feria. Los hay que trabajan. Como Juan Jesús Trillo, que lleva 20 años afilando cuchillos. En todas las casetas se corta jamón y no todos los utensilios duran unas 17 horas que están abiertas. Él va de caseta en caseta sacando un dinero extra afilando los cuchillos, propiciando las raciones de los clientes de la mejor manera.

Igual de acostumbrado está el grupo Trío de Tres, que lleva casi una década de feria en feria, ambientando las fiestas y sin olvidar lo bien que lo pasan en Dos Hermanas. Ayer actuaron al mediodía en la Caseta Municipal y por la noche lo hicieron en la de la Vera Cruz.

Está claro que durante las comidas la gente no quiere mucha marcha, "más bien canciones suaves que amenicen una buena conversación", expuso Jorge Martínez, el guitarrista y vocalista de este grupo. "Eso sí, después de comer, ya sí que tocamos sevillanas y cosas con más ritmo", sentenció.

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