Cruzar España para el ansiado abrazo

La Vía de la Plata se consagra como alternativa entre las rutas de peregrinación a Santiago.

el 19 feb 2011 / 20:33 h.

Pablo Núñez en las oficinas de la empresa, situadas en el complejo de Torneo Parque Empresarial.
La denominación de ese camino se debe a la antigua calzada romana que unía Mérida y Astorga, Ruta de la Plata, cuya acertada ubicación originaria para el comercio ha continuado viva con las actuales carreteras que vertebran España de norte a sur. Es también conocido como Camino Mozárabe, en alusión a la población hispánica que, en la España musulmana del medievo, conservaba la religión cristiana y sus costumbres. Y comienza a caminar en la Catedral de Sevilla.


El itinerario gana adeptos por año: en 2010 fueron más 20.000 personas. "Está cada vez más consolidado", declara José Luis Rodríguez Cid, presidente de la asociación ourensana Amigos do Camiño-Vía da Prata. Las cifras registran un 30% más en comparación con el último año Xacobeo (2004). Son datos de la asociación Amigos del Camino de Santiago Vía de la Plata, con sede en Sevilla. "Quien conoce la Vía de la Plata repite", explica Rodríguez Cid.

De los 145.877 que alcanzaron la catedral de Santiago de Compostela en 2009, según la Oficina de Acogida de Peregrinos del Arzobispado de Santiago de Compostela, el Camino Francés fue el más seguido con 113.001 peregrinos. La masificación es destacable y provoca dificultades a la hora de encontrar lugar para dormir en un albergue. Los caminos rurales se parecen a las populosas calles de cualquier ciudad, algo poco atractivo.

La Vía de la Plata ofrece, por su parte, el valor añadido de cruzar prácticamente todo el país. El peregrino es testigo privilegiado del cambio de paisaje, la gastronomía tradicional o las variantes del habla de los lugareños. Desde la vega andaluza, pasando por las tierras más secas y pedregosas de la sierra norte de Sevilla, el viaje transcurre por la dehesa extremeña, cruza el páramo castellano y culmina con el frescor y los verdes paisajes gallegos. Es un viaje ilustrativo en el que no faltan tampoco el cerdo ibérico y toda clase de fauna, un recorrido por la España menos publicitada del siglo XXI, sin guía turístico y en primera persona.

Además del medio ambiente y la comida, no hay que olvidar que es una forma de viajar muy económica. Hay albergues que ofrecen alojamiento gratis o por un precio simbólico. Y, además, se realiza un ejercicio saludable a lo largo de jornadas casi maratonianas. La media gira en torno a los 25 kilómetros por día.

Durante las más de las 30 jornadas que conforman la Vía de la Plata se recorren en torno a los 800 kilómetros a lo largo de la península. No sólo hay peregrinos a pie. Otros aventureros optan por la bicicleta o el caballo. La inseguridad en un viaje tan largo no se convierte en preocupación, ya que son casi inexistentes los robos en el viaje.

La suma de atractivos ha provocado que ya sean las agencias de viaje quienes se encarguen de ofertar esos circuitos. Si la plata hacía alusión a la prosperidad y a la riqueza en la época del imperio romano, el periplo sigue acuñando moneda siglos más tarde. Tee Travel y Viajes Orbis (Galicia), One Foot Abroad (Madrid), La Balaguera (Francia) son algunas empresas que convierten el Camino de Santiago en una alternativa como turismo ecológico. Hablamos de una fuente de recursos para la limitada economía de algunas pequeñas poblaciones que están en el itinerario.

El hotel Castillo Blanco, en Castilblanco de los Arroyos, es testigo de excepción de la evolución de la Vía de la Plata. Está en plena ruta y ofrece buenos servicios por un precio asequible para los que prefieren algo más de intimidad y comodidad que la de un albergue. "Hace cinco o seis años atrás, el paso de peregrinos no era tan elevado y se reducía a la primavera", señala J. María Melgar, gerente del hotel. Ahora vienen de febrero a noviembre.

Desde el punto de vista cultural, el camino sobrepasa su valor religioso originario. De la cifra total, 13.386 peregrinos declararon que no emprendieron esta aventura por razones religiosas; 70.303 lo hicieron por "motivaciones religiosas y otras", y 62.188 sí afirmaron los motivos religiosos de manera específica, según la Oficina del Arzobispado de Santiago de Compostela.

Jóvenes, adultos y jubilados recorren cada año el Camino de Santiago. Pocos son los requisitos para esta odisea. Basta con ser precavido y estar informado. Por ejemplo, en Sevilla, el calor es un hándicap en verano y provoca que muchos desistan y aplacen la peregrinación para otra época. "En julio y agosto, sobre todo, no es recomendable, por los golpes de calor", avisa el gerente del hotel Castillo Blanco.

Prepare su credencial, tome el bastón, cuélguese la vieira y siga la flecha amarilla, la señal que indica el camino a seguir. El abrazo al apóstol en la catedral de Santiago de Compostela será el mejor saludo de bienvenida.

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