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¿Cuál es el momento mejor para ser madre?

La mujer retrasa la maternidad para progresar en lo profesional.

el 19 feb 2011 / 19:46 h.

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Eva María Viejo Díaz ha sido madre por primera vez a los 36 años.

Para la pregunta que encabeza este reportaje hay dos posibles respuestas. Desde el punto de vista biológico, cualquier manual de Medicina apunta a la década de los felices veinte como la de mayor fertilidad en la mujer. Desde el punto de vista social, sin embargo, todas las investigaciones constatan que ésta retrasa la maternidad hasta que se ha labrado una carrera profesional. Y esta tendencia va a ir a más. Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística llamaba la atención sobre un dato récord en España: la maternidad se ha retrasado hasta los 31,12 años. Pero la cuestión es ¿esta realidad es motivo de alarma médica? ¿Hay una edad tope para ser madre? ¿Hasta qué punto afecta al desarrollo y avance de la sociedad que la mujer siga retrasando la maternidad?

Para el director de Ginecología y Obstetricia del Virgen del Rocío, Rafael Torrejón, no hay debate. "No hay que dramatizar con este asunto. Lo que no podemos es volver a la sociedad medieval. Los condicionantes sociales son los que mandan y no hay que agobiar a las mujeres con mensajes catastrofistas". Lo que sí hay que tener claro, apostilla, es que, a partir de los 35 años, la posibilidad de quedarse embarazada va disminuyendo. Y cae en picado con la llegada de los 40.

El Virgen del Rocío es el hospital de referencia de Sevilla capital en materia de partos. Y sus números del área de Ginecología no son más que la constatación de una evidencia. Desde 1996 hasta 2010, la edad media de las parturientas ha subido casi dos años, de los 28,9 a los 30,49. Y también el número de partos gemelares (de un 1,9% de los partos de 2000 a un 2,3% el año pasado), un dato que está relacionado, entre otras cosas, con el incremento de técnicas de reproducción asistida al detectarse más casos de parejas con problemas de fertilidad.

Retrasar la maternidad es "una decisión de la mujer" que toma cuando "le entra la urgencia" de tener un hijo, entre los 30 y los 35 años. La socióloga de la Universidad Pablo de Olavide Carmen Botia ha trabajado con 13 parejas estables -que saben "qué es la igualdad y que quieren ponerla en práctica"- para conocer qué estrategias desarrollaron de cara a conciliar vida familiar y laboral. Y una de las conclusiones a las que ha llegado es que, aunque el hombre ha asumido nuevas tareas, "los cuidados siguen siendo desempeñados por las mujeres, como ocurre en todos los países del mundo".

La mujer decide retrasar el momento de ser madre no sólo porque se incorpora al mercado laboral, sino porque una vez dentro quiere "desarrollarse profesionalmente", explica Botia. Cuando decide dar el paso y buscar su primer hijo, subraya, se producen dos cosas: acorta su jornada laboral para dedicarse al cuidado del pequeño y recurre a la figura de la abuela "más de lo que había expresado durante el embarazo. Con ella entra además en conflicto por el modo de educar y criar a los hijos, pero es el coste que paga por tener a alguien que la ayude". Esta socióloga de la Olavide entiende pues que la sociedad debe fomentar que la mujer, aunque sea madre, pueda seguir trabajando a tiempo completo y que haya servicios sociales asequibles para que la conciliación sea realmente efectiva. Si estas condiciones no se dan, "el coste social es que no se tienen hijos que, sin embargo, se desean", apostilla Botia.

Pero además del coste social, ¿el retraso de la maternidad entraña algún riesgo? Beatriz López, referente de cuidados de Ginecología, Obstetricia y Patología Mamaria en el Virgen del Rocío, apunta que en este hospital se atiende una media de 26 partos diarios, de los cuales en torno a un 10% son considerados de riesgo, es decir, de mujeres que o bien han tenido algún problema durante el embarazo o bien pertenecen al grupo de madres ya maduras. López, como supervisora también de las matronas, observa que las madres primerizas con más de 30 años no tienen ni la elasticidad ni la fuerza de una veinteañera. Por lo demás, sus partos son absolutamente "normales". Pero el principal riesgo que asume una mujer a la hora de retrasar su maternidad es la posibilidad de encontrarse con problemas de fertilidad. Y esto no es infrecuente. Una de cada seis parejas sufre una situación de esterilidad. En el 80% de ellas, el hombre y la mujer comparten problemas leves que, al potenciarse entre sí, disminuyen la fertilidad. Son algunos de los datos recogidos en el folleto informativo que el servicio de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del Virgen del Rocío entrega a las parejas que se acercan por primera vez al mismo. Su director, Guillermo Antiñolo, no se atreve a decir si es "bueno o malo" ser madre a partir de los 40, pero sí que cree que una mujer "no tiene condiciones para serlo a los 60".

Los problemas de infertilidad son "de primera magnitud" en el sistema sanitario, pero la crisis, como en todo, se ha cruzado en el camino de los servicios que prestan ayuda a las parejas con problemas. Por eso, y aunque la lista de espera en el Virgen del Rocío supera el millar y los dos años y medio hasta ser tratado, Antiñolo explica que "por motivos de equidad" han decidido apostar por los primeros ciclos (reproducción asistida). "Hay parejas que no lo entienden después de haber estado tanto tiempo en una lista de espera pero el sistema no es finito", reconoce, tras explicar además que a partir de una segunda transferencia "merma mucho la posibilidad de embarazo".

Quedarse en estado más allá de los 35 años ha dejado de ser una rareza para convertirse en lo normal. Y aunque entrañe algún peligro, también viene aparejada a una mayor madurez de la madre y responsabilidad hacia el cuidado del pequeño. Porque "aunque cada madre afronta la maternidad según su carácter, lo más importante es quiera mucho a su bebé", señala Antonio Losada, responsable del servicio de Neonatología del Virgen del Rocío.

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