Cultura

«Cualquier educador es un creador»

Con una vida dedicada a la enseñanza y con la jubilación todavía reciente, Issac Prieto (Sevilla, 1942) cree que docencia y creación no sólo no se repelen, sino que se complementan. Buena prueba de ello es el volumen Verso vario, que recoge una elocuente muestra de su producción poética.

el 15 sep 2009 / 01:57 h.

Con una vida dedicada a la enseñanza y con la jubilación todavía reciente, Issac Prieto (Sevilla, 1942) cree que docencia y creación no sólo no se repelen, sino que se complementan. Buena prueba de ello es el volumen Verso vario, que recoge una elocuente muestra de su producción poética.

"Creo que todo educador es creador sobre la marcha, en el momento de desarrollar su trabajo. La tarea de enseñar y la escritura de la poesía se compaginan perfectamente; es más, de las clases van surgiendo muchas ideas que luego acaban en el papel", señala este autor, que ha planteado Verso vario como una suerte de antología en la que confluyen temas, estilos y recursos diversos.

Para Isaac Prieto, los textos incluidos en este "libro de libros" reflejan con bastante fidelidad las preocupaciones estéticas y humanas del autor, desde la emoción religiosa al amor por la naturaleza o los viajes, "aunque algunos amigos echan de menos el tema social que era constante en mi poesía primitiva", explica.

También resulta curioso comprobar cómo el poeta ha evolucionado también desde el punto de vista del estilo. "Yo he escrito siempre en verso libre, y de un tiempo a esta parte me he inclinado hacia las formas clásicas, como los quince sonetos que cierran el libro", asegura Isaac Prieto. ¿Y por qué ese sometimiento a la disciplina de la métrica y la rima? "Pues quizás por eso, para imponerme una disciplina, o para demostrarme que era capaz de hacerlo", agrega el escritor.

La publicación de Verso vario corre a cargo de la Consejería de Educación, que a iniciativa de Pepe Melero quiso dedicar una colección a profesores-escritores. Isaac Prieto era el primer invitado, pero problemas presupuestarios demoraron la edición hasta tal punto que sobrevino la jubilación del sevillano. "No conozco a ningún poeta que se haya jubilado", dice el autor, dispuesto a prolongar su vocación de manera indefinida. "Tampoco me he dedicado nunca profesionalmente a esto, he sido un poeta ocasional incapaz de imponerme tres horas diarias de escritura", concluye Prieto.

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