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Cultura

«Cualquier poema que hable de uno es ficción»

El escritor y traductor onubense Manuel Moya regresa con ‘Salida de emergencia’ (La Isla deSiltolá).

el 15 dic 2014 / 16:00 h.

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Manuel Moya Manuel Moya

Confiesa Manuel Moya (Fuenteheridos, 1960) que le cuesta horrores hablar de su último libro, Salida de emergencia, que acaba de ver la luz en La Isla de Siltolá. «Habla tanto de mí, que es como si me pusiera un retrato mío, o un espejo, por delante», asegura. «Además, es un libro que no tiene asunto. Es la vida, que va fluyendo. Un hilo de Ariadna en el laberinto que es uno mismo».

Lo primero que llama la atención de Salida de emergencia es su estructura: se trata de un largo poema unitario, algo que Moya nunca había ensayado antes, «ni siquiera algo remotamente parecido. Por el contrario, mi poesía suele ser muy corta, con piezas muy breves. Es algo muy extraño en el conjunto de mi producción, tal vez por eso he tardado tanto en hacerlo, me faltaba confianza», agrega.

En efecto, el punto final del poema ha demorado 15 años, «con zonas del poema que venían incluso de antes», porque su propósito era «hacer una especie de poema a lo Brecht, algo cantabile», comenta el onubense. «Algo que pudiera ser representado, eso quería, porque de lo que se trata es de un tipo que cuenta su vida, sus cosas, sus dudas, sus miedos. Pero eso era también como cuando te metes en un bosque, que no sabes sus dimensiones, dónde comienza y dónde termina».

Otra de las características de este volumen es la fuerte presencia de otros poetas, entre los cuales Manuel Moya destaca a su dilecto Fernando Pessoa. ¿También como fingidor? «Cualquier poema que hable de uno mismo pertenece al género de la ficción», sonríe.

Pero no solo el genio lisboeta se hace presente: «También hay un poema de Cavafis, otro de Rosales, mucha obra incrustada. Soy yo y mis circunstancias, que son mis lecturas. Uno no solo es lo que es, también es a lo que pertenece».

Respecto al título, Salida de emergencia, Moya insinúa que el mensaje de fondo es justo el contrario, «no hay salida, nuestra vida es la que es», aunque el destinatario es «todos esos que soy yo». Y aunque afirma que el libro, con sus 800 versos, se ha ido haciendo «como una bola de nieve cayendo por la ladera», está seguro de que seguirá rodando: «Publicar no detiene mi trabajo».

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