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"Cuando Cáritas no tenga que tapar tantos huecos hablaremos de recuperación"

Jorge Nuño, secretario general de Cáritas Europa, reflexiona sobre los necesarios cambios de rumbo sin los cuales no ve claro la recuperación de la que empiezan a alardear los políticos.

el 21 jul 2014 / 11:00 h.

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Jorge Nuño, secretario general de Cáritas Europa, es el máximo responsable de la actividad de la organización en el Continente. / Foto: El Correo Jorge Nuño, secretario general de Cáritas Europa, es el máximo responsable de la actividad de la organización en el Continente. / Foto: El Correo Su denuncia sobre la brecha social que la crisis, y las políticas de austeridad, están dejando en Europa le valió la crítica del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que cuestionó la opinión de una organización respetada en todo el mundo por su labor donde los gobiernos no llegan. Ante la nueva composición del Parlamento europeo tras las elecciones del 25-M, Jorge Nuño reflexiona sobre el panorama político que se abre y los necesarios cambios de rumbo sin los cuales no ve nada claro la recuperación de la que empiezan a alardear los políticos. Con sus virtudes y sus defectos, Jorge Nuño es un europeísta convencido, ahora que las recientes elecciones al Parlamento europeo han sacado a la luz, e incluso dado escaño, a posiciones de todo tipo respecto al proyecto de la UE. Ello no impide que sea crítico con el rumbo hasta ahora seguido y que sea consciente de que la fragmentación del actual arco político dificultará el diálogo. Con la misma sinceridad que le valió la crítico del ministro español de Hacienda, Cristóbal Montero, al presentar un informe sobre los efectos de la crisis en las personas, es claro al señalar que, atendiendo a los indicadores que realmente afectan a la vida de la gente, la recuperación está aún muy lejos. Durante la presentación del informe La Crisis Europea y su Coste Humano usted reclamó a la UE políticas que antepongan los criterios sociales a los intereses económicos. Ante el nuevo mapa tras las elecciones del 25M ¿es optimista? Puede sonar paradójico, pero en Cáritas siempre somos optimistas. Vemos la realidad de cada día de millones de personas en todo el mundo, personas que sufren: pobreza, violencia, exclusión. Nuestro oficio es el de la esperanza, dar esperanza, dignidad, humanidad a todas esas personas. Esa es la labor –que no tiene precio– de miles de voluntarios y técnicos. También es nuestro oficio llevar la esperanza a los que deciden: contar lo que le pasa a la gente y hacer propuestas para que a la gente que más sufre le vaya mejor. Las pasadas elecciones europeas abren toda una serie de interrogantes que podremos ir desbrozando solo con el tiempo. Hoy por hoy vemos que los grandes partidos tradicionales han perdido presencia y muchos partidos pequeños han irrumpido en el espectro político europeo. Y no solo eso: ha aumentado la presencia de partidos a la extrema derecha e izquierda; partidos de postulados racistas y xenófobos; partidos nacionalistas y anti-europeístas. En este contexto el diálogo entre grupos políticos, y de Cáritas con las instituciones, será más complejo. En el diálogo que Cáritas mantiene con las instituciones europeas defendemos el valor de la primacía de la persona y del bien común sobre la primacía de los indicadores económicos. La experiencia de Cáritas en las parroquias y los servicios diocesanos así nos lo dicen: lo primero son las personas. También el Papa Francisco lo ha dicho sin ambages: «esa economía mata». El informe de Cáritas Europa sobre el coste humano de la crisis no solo presenta datos y hechos contrastados, sino que propone soluciones y aporta ideas para los decisores políticos. La política y la economía deben servir a las personas, a todas. Tratamos de cambiar un paradigma, una forma de ver y decidir en este mundo, una decisión de principios. Hay paradigmas vigentes que son demostradamente nocivos para las personas y la sociedad: el paradigma del crecimiento económico (sin más, sin mirar cómo se crece), el muy reciente paradigma de la austeridad presupuestaria (sin mirar a quién afecta). La historia y la diversidad europea muestran que otros paradigmas son posibles: como el paradigma del pleno empleo, o el de una economía social de mercado o el de «las prestaciones y servicios a las personas no se tocan». La defensa de las personas más vulnerables y del bien común es una tarea a largo plazo. Ante el nuevo Parlamento Europeo y la nueva Comisión redoblaremos los esfuerzos para contribuir al debate de los valores. Nuestra mayor inspiración son las Cáritas parroquiales y diocesanas: ante tantísima gente que llama a las puertas de Cáritas han multiplicado sus esfuerzos, su servicio. Europa es una sociedad rica en valores humanos y sociales; hay buenos mimbres para construir juntos una Europa más solidaria. Pero los tiempos nos lo ponen difícil. Habrá que trabajarlo mucho y entre muchos. Destacaba ese informe que en España la situación económica había hecho crecer el voluntariado. ¿Hay una diferente actitud de los españoles ante la crisis frente a Grecia o Francia donde han crecido partidos basados en proclamas anti inmigrantes? Parece que cuando falta de comer no se quiere competencia. ¿Esta España a salvo de eso? Ningún país, ninguna sociedad ni gobierno están a salvo de generar un pensamiento que culpabiliza a «los otros», a «los pobres», a «los inmigrantes» de su propia suerte o de la situación social o económica de su ciudad o país. Un pensamiento que se traslada a declaraciones y decisiones personales y políticas. En cualquier país. Muchas personas también descubren que pueden ayudar, que pueden humanizar la vida de otros. En cualquier país. Y esto ilusiona. Cuando desde partidos de izquierdas como es el caso de los que gobiernan en Andalucía se aprueban medidas como dar tres comidas a los niños en los colegios o ayudas para parados de larga duración y surgen voces, incluso desde la propia izquierda, cuestionando que se vuelva a la beneficencia en vez de asentar derechos que dignifiquen al ciudadano, ¿cómo ve ese debate una organización como Cáritas cuyo papel tradicional ha sido cubrir los huecos a los que la administración no llega ? Desconozco la situación concreta en Andalucía, por lo que no puedo opinar sobre el caso concreto. Pero este es un debate en toda Europa. Desde la perspectiva europea tenemos en Cáritas claros los principios. Uno: si hay hambre, hay que dar de comer. Dos: eliminar o reducir por un lado prestaciones por desempleo o ingresos mínimos, para financiar por otro –y a bajo coste– a comedores sociales, es una injusticia que clama al cielo. Lo que corresponde por justicia, no se puede dar por beneficencia. Ahora bien, los principios deben ser puestos en práctica en unas circunstancias determinadas y eso no es fácil. Los municipios son sin duda las administraciones que más sufren, porque no tiene competencias en materia de prestaciones sociales, pero son los que responden directamente al ciudadano. Y sé que hay municipios, también en Andalucía, que no solo «dan de comer» sino que con inventiva encomiable ofrecen iniciativas de auténtico desarrollo para todos sus ciudadanos: empleo, huertos, viviendas… Muchos ayuntamientos colaboran hoy más que nunca con entidades sociales, no solo dando subvenciones sino pidiendo opinión, permitiendo la crítica, valorando lo que cada cual puede aportar. Rompo una lanza por ellos. Empezamos a escuchar mensajes de recuperación. Ustedes, a pie de calle, ¿qué observan? ¿Cómo se mide la recuperación? Si el que hasta ahora tenía dos pollos para comer, ahora tiene tres, y el que no tenía ninguno, sigue sin ninguno, la suma de los pollos ¿nos dice que nos estamos recuperando? Cuando en Cáritas no tengamos que cubrir tantos huecos, diremos contentísimos que los países afectados por la crisis se están recuperando. Cuando aumente el empleo y se reduzca el desempleo de forma considerable, cuando se reduzca la pobreza, sobre todo la pobreza infantil, cuando se reduzca el fracaso y abandono escolar y aumenten los jóvenes con formación profesional es cuando se podrá decir que hay recuperación. La estrategia de la Unión Europea, conocida como Europa 2020, estrategia firmada por todos los jefes de gobierno en el año 2010, marca estos objetivos. No son objetivos de Cáritas, son los objetivos de los gobiernos. Y estos indicadores por ahora no muestran recuperación. Y lo que es peor, hay gobiernos que ni siquiera los tienen como objetivos prioritarios. Y no lo dice Cáritas, lo dicen los propios informes de la Comisión Europea. También se oye que aunque salgamos de ésta nada va a ser como antes y los informes de Cáritas advierten también de esa brecha social que va a dejar a mucha gente en el camino. ¿Los niveles de pobreza estructural y exclusión van a ser más altos a partir de ahora? Eso depende de las decisiones que tomen gobiernos y empresas. La pobreza y la exclusión no son catástrofes naturales, sino que son el resultado de decisiones políticas y económicas. Y es ahí donde desde Cáritas queremos incidir. La Unión Europea es rica. ¿Cómo invertirá esa riqueza? ¿Qué decisiones tomarán empresas, gobiernos y la Unión Europea para distribuir la riqueza? Esa es la pregunta. Y el peor enemigo es la indiferencia; el Papa Francisco ya denuncia «la globalización de la indiferencia». Parece que en el mundo se han vuelto las tornas y en Europa desaparece la clase media mientras en Latinoamérica hay países emergentes aunque tampoco está claro si ese desarrollo está siendo equilibrado. ¿El Viejo Continente debe aprender del Nuevo Mundo, es ahora el ejemplo a seguir o solo están viviendo el mismo espejismo que vivimos nosotros hace unos años? Aunque aumenta la desigualdad, no podemos afirmar que la clase media esté desapareciendo en Europa. Más vulnerable sí, pero no desapareciendo. Europa tiene aún mucho que aportar al mundo; muchos países miran con interés a Europa y quieren aprender de un conjunto de países que han sido capaces de mantener la paz entre sí casi 70 años, que han sabido desarrollar sus economías creando riqueza para todos… hasta hace poco. Europa sigue siendo hoy por hoy el mayor donante de ayuda al desarrollo para otros países; y espero que sea aún más. Y sí, podemos aprender mucho de otros continentes y países. Pero no olvidemos nuestro acervo: lo de Europa, con sus luces y sombras, es un proyecto fascinante. Yo apuesto por Europa y desde Cáritas trabajaremos por una Europa más social y solidaria. Una Europa de las personas, de todos y para todos.

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