Economía

'Cuando desperté, fue un golpe ver que la crisis iba igual o peor'

Ha vuelto a la vida. Tras tres meses hospitalizado, uno ellos inconsciente en la UCI, el secretario general de UGT-Andalucía retorna a su actividad sindical con renovadas fuerzas. En su primera entrevista, Manuel Pastrana se sincera y relata detalles que revelan su fuerza de voluntad y su inquebrantable compromiso social

el 16 sep 2009 / 04:32 h.

(vídeo: Manuel Fernández)

-Los sindicalistas son duros de roer pero, ¿de dónde saca Pastrana tanta fuerza?

-Supongo que del compromiso con la UGT, con la actividad sindical, con los trabajadores. Para mí, es un compromiso personal, de vida, ante el que prefiero no ceder a pesar de las situaciones personales que he atravesado. Soy muy cabezón.

-¿Tan fuerte esa convicción?

-Sí. En la sociedad actual, estamos acostumbrados a que la palabra compromiso sea una especie de pose. Pero yo vivo y siento el compromiso sindical con absoluta pasión y entrega.

-¿En qué momento de su vida surgió esa necesidad de estar tan implicado?

-En 1990. Después de estar trabajando durante doce años como educador social y responsable de los servicios sociales de menores en la Diputación de Jaén, llegué a la conclusión de que no podía dedicar mi vida sólo a intentar paliar las consecuencias de las desigualdades sociales. Quería intentar erradicar las causas socioeconómicas que conducían a que allí tuviéramos tantos niños, a colaborar para transformar la sociedad.

-Durante los meses de enfermedad, ¿se planteó usted abandonar?

-No, nunca. En algún momento, sí dudé de si volvería a estar en condiciones de regresar a la actividad sindical, que exige un intenso esfuerzo físico. Estuve tan mal que era impensable para mí e incluso para la gente que lo pudiera hacer. Superados los problemas físicos, no me he planteado abandonar.

-Es decir, que Pastrana se volverá a presentar para la Secretaría General de UGT de Andalucía. De hecho, el congreso se aplazó para esperarle...

-Se lo plantearé a mis compañeros de sindicato para ver qué opinan y serán ellos los que decidan. Siempre lo he hecho así y así lo hice a finales del año pasado, antes de mi enfermedad, pero quiero repetir el encuentro por la preocupación interna sobre si estoy en condiciones. El próximo día 24 me reuniré tranquilamente con ellos, les explicaré cuál es la situación y mi disponibilidad, y a partir de ahí que adopten la decisión oportuna. En función de su opinión, me presentaré o no como candidato.

-A usted ganas no le faltan...

-En lo que a mí depende, estoy dispuesto. Ellos decidirán.

-Estamos ante una grave crisis económica. Cuando usted despertó en el hospital, ¿le hubiera gustado que la crisis hubiera sido un mal sueño?

-Desde luego. Durante el mes en el que he estado inconsciente, mi cerebro seguía funcionando y tuve muy malos sueños. Estoy tan peligrosamente inmerso en la actividad sindical que algunos de esos sueños tenían que ver con la situación económica. Y cuando me desperté fue un golpe ver que todo seguía igual o peor. Yo pensaba que había transcurrido un año, no un mes. La sensación de que todo estaba mal fue tremenda.

-En estos momentos de crisis, ¿es más necesario el compromiso sindical?

-Sí. En estos momentos en que hay muchas personas que lo pasan mal como consecuencia de los problemas económicos, que acarrean otros de tipo personal y familiar, se necesita gente con un compromiso social claro y con dosis de generosidad. En una sociedad donde los líderes públicos arrastran, de forma generalizada y creo que injusta, un importante descrédito, es importante que muestren un compromiso con quienes peor lo pasan. Es una de las cuestiones que planteé el jueves pasado en la primera reunión para el nuevo acuerdo de concertación en Andalucía.

-Compromiso y algo más.

-Los gobernantes deben esforzarse en demostrar que su prioridad es la gente, los parados, y dentro de éstos quienes no tienen derecho a prestaciones o las han agotado. Así, de la concertación social deben salir medidas muy concretas que ayuden a la gente, a través del empleo y no de forma gratuita, a vivir dignamente. Por ello, desde la UGT hemos planteado que haya planes públicos de empleo para las familias con todos los miembros en paro y con prestaciones agotadas. La sociedad andaluza, que alardea de moderna, no se puede permitir la vergüenza de la indigencia.

-¿No están funcionando los planes anticrisis?

-Hay planes y planes. Algunos están teniendo efectos sobre el empleo y la contratación, como los que gestionan los ayuntamientos, otros están ayudando a la formación de la gente, como el Memta, y unos terceros están tardando muchísimo en mostrar un impacto sobre el empleo. Así, en la obra pública se están haciendo muchísimas inversiones, pero los trámites burocráticos para ponerlos en marcha son muy lentos.

-Habla usted de medidas concretas y de urgencia, pero en la reunión de la concertación sindicatos y patronal no se pusieron de acuerdo ni en la fecha.

-No estoy de acuerdo. Los empresarios hicieron el jueves pasado un alarde de prudencia al hablar de plazos, pero todos queremos que la negociación que acaba de empezar termine cuanto antes. Las discrepancias existirán y ya las hubo en esa primera reunión. La experiencia en la negociación indica que hay que ser prudentes, pero las circunstancias exigen una negociación rápida, necesitamos medidas útiles para parados y empresas y que los proyectos empresariales pendientes obtengan el visto bueno administrativo y se terminen de una vez los trámites administrativos. Si no es así y la negociación se eterniza, llegaremos tarde, la expectativa de la gente de frustrará y en el camino se habrán perdido muchos empleos y se habrán hundido muchas empresas.

-Primera discrepancia. ¿Cuál?

-En la negociación colectiva. Debemos abordarla para que los convenios no estén permanentemente bloqueados en Andalucía. La CEA dijo que era mejor no abordarla y que la regulen en Madrid.

-Medidas rápidas. ¿Y cómo encajar el programa Andalucía Sostenible si el modelo productivo de la economía no se cambia de la noche a la mañana?

-Plantearlo así por parte de los empresarios es una simpleza. Ningún sector se abandonará, pero no queremos que los recursos del nuevo acuerdo de concertación se vuelvan a destinar en su mayoría a los sectores clásicos de la economía andaluza y respondan a los intereses de determinados grupos empresariales. Aunque la construcción seguirá siendo un sector importante, la concertación no puede servir para tapar los agujeros de la construcción. Se hará el esfuerzo para mantener una construcción razonable, pero se incentivarán otras actividades. En la aeronáutica, por ejemplo, los empresarios andaluces dejaron pasar la oportunidad y después se han lamentado, ellos a verlas venir y el capital público creando Alestis.

-¿No están a la altura de las circunstancias?

-Yo diría que tienen una actitud muy conservadora y me refiero a los dirigentes empresariales. Hay empresarios que están en 2050 y otros no llegan a 1920. El abanico de sistemas de producción es muy amplio, pero esos dirigentes, desde que comenzó esta crisis, vienen diciendo que lo que hay que reforzar es la construcción, el turismo, los campos de golf y la actividad cinegética. Pues miren ustedes, aprovechemos la coyuntura para hacer algo más que matar ciervos. Eso es lo que yo les echo en cara.

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