Cultura

Cuando el erotismo fue un fenómeno social

El experto Luis Miguel Carmona repasa el ‘Cine erótico a la europea’ en su nuevo libro.

el 08 dic 2010 / 20:23 h.

Hubo una época, desde finales de los 60 y hasta principios de los 80, en que el cine erótico se erigió en fenómeno social de una Europa ávida de sexo más o menos explícito. Un tiempo de cuerpos peludos, pechos sin silicona y escenas que iban más allá de una mera sesión de gimnasia genital.

"Las mujeres eran naturales, no estaban depiladas ni operadas, algunas estaban gorditas... Uno de los logros del cine erótico europeo es que las actrices parecían chicas a las que te pudieras encontrar por la calle o en el autobús, y ahí residía el morbo", explica el experto en cine erótico Luis Miguel Carmona.

Emmanuelle, con Sylvia Kristel, el destape, Nadiuska, Susana Estrada, Ese oscuro objeto del deseo, Laura Gemser... Referencias imprescindibles de unos años que Carmona ha documentado en el libro Cine erótico a la europea (T&B Editores), donde propone un repaso a esta ola de libertad sexual en el mundo del celuloide.

Los primeros pasos del erotismo se caracterizaron por su precaución, casi siempre en formatos que mezclaban el sexo con otros argumentos secundarios: comedias subidas de tono, documentales presuntamente educativos, filmes sesudos con cuerpos al aire...

"Mientras en Francia se hacían películas como El último tango en París o La gran comilona, en España teníamos el landismo. El cine erótico se inauguró con Emmanuelle (1974), una de las películas más taquilleras de todos los tiempos", relata Carmona.

Protagonizada por Sylvia Kristel, la cinta francesa rompió el tabú sexual e instauró el erotismo como base central de una trama. "Empezaron a rodarse muchas películas y se crearon sucedáneos como Emanuelle negra, hecha en Italia. Para evitar problemas de propiedad intelectual quitaron una ‘m' y añadieron lo de negra", recuerda el historiador sobre la picaresca transalpina.

El cine erótico no emergió en España hasta el fin de la dictadura franquista, pero los cineastas, actores y actrices abrazaron el género con entusiasmo. "Nos pusimos a hacer películas como locos y a desnudar a todo el que se ponía por delante", relata. Corría el 11 de noviembre de 1977 cuando Pío Cabanillas, a la sazón ministro de Cultura con UCD, terminaba oficialmente con la censura del antiguo régimen. Había nacido el destape, con Nadiuska, Bárbara Rey y Susana Estrada entre sus grandes iconos.

"Son los nombres más destacados, aunque había muchos otros. Estrada sólo hizo tres o cuatro películas, pero fue un referente de lo que comenzaba a ser la libertad en España. En el cine, Nadiuska era la número uno", apostilla el autor.
Estas actrices se hicieron a un lado con la llegada del cine clasificado ‘S', que vivió su lustro dorado entre 1978 y 1983. "Se hizo un cine erótico muy libre, de películas sin ningún tipo de subvención para un público muy determinado. Algunas recaudaron cien millones de pesetas, una cifra que no alcanzan muchas películas españolas en la actualidad", resalta Carmona.

El fontanero, su mujer y otras cosas de meter, La caliente niña Julieta, El diputado, Con las bragas en la mano o La orgía fueron los títulos que más recaudación obtuvieron bajo la clasificación ‘S', en el que descollaron actrices como Andrea Albani, Azucena Hernández, Lina Romay o Carla Valero.

"Ahora vemos estas películas y nos parecen muy inocentes, casi de Walt Disney. No se entiende que fueran tan polémicas, que la gente hiciera cola por ir a verlas. Pero es que nunca antes se había visto nada parecido. Además, algunas eran muy interesantes. Uno escucha Mi conejo es el mejor y suena a cachondeo, pero era una película que reflexionaba sobre el masoquismo y la humillación".

Con menos pretensiones, el cine de Pajares, Esteso y Ozores cumplió una labor de documentación histórica. "Fue un cine social muy interesante, el que mejor reflejó lo que estaba pasando en el país", explica sobre filmes como Los bingueros o ¡Todos al suelo!

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