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Cuando el firme propósito es ganar con brillantez

Manuel Pellegrini firmó en el estío de 2004 en El Madrigal con el firme propósito de prolongar una racha que el 'submarino amarillo' inició en el ejercicio anterior gracias al pasaporte para la UEFA a través de la Intertoto.

el 15 sep 2009 / 16:11 h.

Manuel Pellegrini firmó en el estío de 2004 en El Madrigal con el firme propósito de prolongar una racha que el 'submarino amarillo' inició en el ejercicio anterior gracias al pasaporte para la UEFA a través de la Intertoto.

El Villarreal es, sin duda, el paradigma del fútbol dinámico y ofensivo en la Liga. Los discípulos del chileno Manuel Pellegrini han logrado continuar con el esquema del anterior ejercicio, piedra angular en la que se construyó el relevante éxito de alcanzar el ansiado subcampeonato. Con un versátil 4-4-2 y Senna erigido en el cerebro de la medular amarilla, el cuadro de El Madrigal ha sellado un inicio espectacular. La ausencia del lesionado Nihat no supuso un obstáculo para la zona de finalización castellonense, basada ahora en la capacidad de adaptación de sus piezas.

Manuel Pellegrini ha confiado la responsabilidad en la meta al gallego Diego López. El ex canterano del Real Madrid ha logrado asumir el papel protagonista en detrimento del uruguayo Viera. La línea de retaguardia amarilla es, pese a la apuesta por el fútbol espectáculo, una de las más sólidas del panorama nacional. Javi Venta y Capdevila se han consolidado en los flancos defensivos, mientras que Godín y Fuentes, y el comodín de Gonzalo en un segundo plano, han sido designados para armar una línea de cuatro capaz de destruir y articular fútbol desde la cobertura. Sin embargo, el chileno, en un alarde de precaución, ha decidido conservar a Capdevila y Fuentes, suplidos, a priori, por Cygan, readaptado a la posición de lateral, y el propio Gonzalo, respectivamente.

Sin duda, el equilibrio entre sacrificio y fantasía se palpa en una medular de Champions. El nacionalizado Senna, vigente campeón de la Eurocopa de Austria, tributa, con el uruguayo Eguren o Edmilson de escoltas, oxígeno a la creatividad amarilla. El argentino Ibagaza, una de las apuestas más sólidas de la dirección deportiva, y Santi Cazorla, un mirlo de la siniestra, son los puñales de Pellegrini para administrar verticalidad y ritmo ofensivo al juego.

Ritual de ataque. Y en la zona de ataque, debido a la ausencia de Nihat, Joseba Llorente encarna al '9' de referencia, mientras que Rossi completa la sinfonía letal. Con el turco en pleno proceso de recuperación, la potencia de Guille Franco y la verticalidad de la promesa Jozy Altidore se posicionarán en la segunda línea de batalla.

Una apuesta por el fútbol de ataque sin ningunear la seguridad defensiva. Un versátil 4-4-2 capaz de aniquilar la resistencia de cualquier pizarra conservadora.

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