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Cuando el uno contra uno es la apuesta

Seguro que a más de uno le podrá parecer el Espanyol-Sevilla una concatenación de errores tácticos. Pero es excitante ver ese fútbol en el que un regate abre todo un abanico de jugadas de peligro que acaban o no en gol dependiendo de la calidad del hombre al que le llegue el balón.

el 15 sep 2009 / 00:15 h.

Hay entrenadores a los que no le gusta y puristas que defienden otra manera de interpretar la táctica, pero es bellísimo de ver. El Espanyol, porque tiene los jugadores que tiene y porque Valverde apuesta por ello, y el Sevilla, porque tiene incluso mejores jugadores y también el entrenador puso de su parte, aceptaron pegarse golpes hasta que sólo quedara uno de pie. Fue un uno contra uno por todo el campo. Diez hombres abiertos, con mucho espacio para burlar a su par, que si regateaban a su enemigo se plantaban de gol a la primera o segunda jugada. Y el Sevilla tiene al pichichi y a Kanouté, y a Diego Capel, en estado de gracia. Y con todo eso, cuando se juega a pegar y pegar, lo hace más fuerte que casi todos. Desde luego más que el Espanyol, que tampoco es de los peores en esa faceta.

Diego Capel sigue creciendo. Como siga así no cabrá en el campo. Es tremenda su verticalidad. Y lo bueno, para él y para el Sevilla, es que si los equipos deciden, porque se está ganando estatus de jugador a vigilar de cerca, ponerle dos hombres, dando por entendido que sobre Daniel y Jesús Navas hacen falta otros dos o tres, los movimientos para los centrocampistas y las opciones de la letal delantera crecerán como la espuma. Si el Sevilla abre el campo se convierte en una máquina que penetra y penetra hasta destrozar a su oponente.

También adquirió el tono necesario Poulsen, y eso que tenía enfrente a un De la Peña cómodo y a un Maresca que jugó como nunca, pero a su velocidad, que no le permite ayudar en defensa cuando el centro del campo rival es dinámico, que era el caso. El rubio marcó con suerte, pero se anticipó muchas veces y abrió muy bien el juego por donde más daño se hace. En este recuento no todo iba a ser positivo. Drago es el más agresivo de los defensas, cuando no está Daniel, pero ayer no vio una. Sus espaldas fueron demasiado anchas. Es central y se le nota cada día más.

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