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Cuando es un niño enfermo de cáncer quien sufre los recortes

Los padres del menor sevillano piden sensibilidad a los políticos con los ajustes.

el 14 oct 2012 / 19:16 h.

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Alejandro Olías y Ana Pérez, con la carta que han escrito contra los recortes en Sanidad.

Los niños enfermos de cáncer no pueden ser quienes sufran los recortes en Sanidad. Alejandro y Ana son dos padres desesperados que desde el pasado verano viven con el corazón en un puño. Su hijo Alejandro, de sólo cinco años, tiene un tumor de 11 centímetros pegado al hígado y está recibiendo quimioterapia para poder operarse. Desde verano están percibiendo en primera persona cómo el recorte sanitario en los hospitales públicos afecta de forma directa a la unidad de Oncología Pediátrica del Virgen del Rocío. No tienen queja alguna del hospital, todo lo contrario, pero sí lo de los gobernantes. A ellos, personalizados en el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, les han dirigido una carta en la que únicamente le piden que demuestren sensibilidad y no mermen la calidad asistencial de estos niños tan pequeños que se debaten entre la vida y la muerte.

El texto, escrito por Ana Pérez, madre de Alejandro, es una desgarradora reflexión en voz alta muy similar a la que se hace la gran mayoría de los ciudadanos, y especialmente aquellos que más están sufriendo en sus hogares la dureza sin piedad de esta crisis económica. "¿Por qué tienen que sufrir los niños las consecuencias del despilfarro que hemos venidos sufriendo?". Ana y Alejandro sí entienden la actual coyuntura internacional y asumen que tanto el Gobierno central como la Junta de Andalucía tengan que mirar las cuentas con lupa, y varias veces. Pero únicamente piden a las autoridades que se pongan en la piel de unos padres que hace meses veían la vida color de rosa y de buenas a primeras se ven en uno de los sótanos del hospital Virgen del Rocío.

"Yo no sabía ni hacia donde nos llevaban cuando le hicieron las pruebas a mi hijo. Cuando bajamos y leí en un cartel que estábamos en la zona de oncología pediátrica se me vino el mundo encima", recuerda Alejandro. El tijeretazo sanitario lo padecen de forma directa porque los cinco oncólogos de la unidad han visto recortada su jornada laboral un 25%. "No tenemos ninguna queja de nadie del personal del hospital. El trato que nos han dado desde la limpiadora hasta el primer médico ha sido sensacional pero sí notamos que los médicos están muy presionados porque son menos y hay muchas personas que atender".

Este recorte de la jornada laboral se traduce en que los médicos trabajan ahora menos horas y no siempre pueden atender personalmente a sus pacientes. "El niño lleva varios sesiones de quimioterapia, la semana siguiente suele sufrir una bajada y tiene que someterse a muchas revisiones periódicamente. El médico que nos lleva no estaba el día que teníamos la cita y nos tuvo que atender otro. No tenemos ninguna queja de este profesional, pero no era el médico que había seguido el caso de nuestro hijo desde que se detectó la enfermedad".

La sobrecarga laboral también es otro de los aspectos que Ana y Alejandro perciben cada vez que tienen que acudir al hospital, que desgraciadamente son más veces de las que desearían. Los médicos están menos horas, y aunque algunos días nos están ocupadas las 30 camas de la unidad, en otras ocasiones están a tope. "Y además tienen que atender también las consultas externas. Un profesional de estas características no puede tener esta carga de trabajos. Los tratamientos que dan a los niños enfermos son muy peligrosos y cualquier error a la hora de administrar una dosis de cualquiera de ellos puede ser mortal", lamentó Ana, quien insistió en la necesidad de que los políticos valoren dónde hacen los recortes económicos. "Todos tenemos derechos pero seguro que hay enfermedades menos graves que sí podrían soportar este tipo de ajustes. Pero en el caso de niños tan pequeños y con una enfermedad tan grave como es el cáncer no se debe tocar absolutamente nada".

Por todos estos motivos, Alejandro y Ana sólo quieren que los niños enfermos no pierdan la más mínima oportunidad y que los recortes no mermen las posibilidades de recibir la mejora atención y el más completo tratamiento. ¿Cómo se lograría esto? Lo tienen muy claro: "Que el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, y la consejera de Salud, María José Montero, se den una vuelta por aquí y vean lo que ocurre?".

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