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'Cuando la Policía no estaba, nos soltábamos para poder beber'

Agus, uno de los dos okupas que se encadenó en el zulo de Casas Viejas, explicó que éste era seguro y que dormían en él desde hacía "un mes y medio". El joven aseguró que sufrieron torturas por parte de la Policía y los Bomberos. Unas mil personas se manifestaron contra el desalojo.

el 14 sep 2009 / 20:58 h.

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Agus, uno de los okupas que se encadenó en el zulo de Casas Viejas, explicó que dormían en él desde hacía "un mes y medio". El joven aseguró que la Policía y los Bomberos los torturaron. La Policía se querellará y el Ayuntamiento y la Subdelegación del Gobierno han mostrado su indignación.

En la Plaza del Pumarejo, Agus, tras sus 37 horas de encierro encadenado en el zulo de Casa Viejas, explicó a los medios su versión de lo sucedido en el día y medio que permaneció bajo tierra con otro activista, Iván, que desistió en su lucha contra el desalojo una hora antes. Agustín Toranzo, de 38 años y filósofo, explicó que el zulo fue construido por un arquitecto y que era seguro, pues "estaba reforzado con hormigón armado y las vigas se habían tratado contra la humedad". Además, desmintió que en el interior hubiera falta de oxígeno, una de las principales preocupaciones de las autoridades que trabajaban en su rescate, "prueba de ello es que dormíamos en el zulo desde hace mes y medio, cuando se dictó la orden de desalojo".

El activista -al que el juez le imputó tras su rescate los delitos de desobediencia grave y desórdenes públicos, al igual que a Iván y los otros cuatro detenidos- relató que cuando la Policía no se encontraba en el interior "nos soltábamos para poder beber y hacer nuestras necesidades", en lo que denominó "momentos de relax", ya que estaban unidos a un tubo por medio de un mosquetón que podía abrirse -ante la sorpresa de la Policía, que desde el principio pensó que no podían soltarse-.

Según el colectivo, mintieron por la seguridad de los dos okupas, cuando en realidad esta "mentira" puso en peligro, no sólo sus vidas, sino la de las personas que entraron a rescatarlos.

Agus relató que sufrieron torturas tanto "físicas como psicológicas", por lo que, según dijo una de las abogadas del colectivo, Enma Valiente, "estudiaremos si interponemos denuncia". De momento, pondrán los hechos en conocimiento de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura y del Grupo de Juristas 17 de Marzo. El okupa dijo que los Bomberos "llegaron a fotografiarse con nosotros como si fuéramos un trofeo". Por su parte, el sindicalista Diego Cañamero, que hizo de mediador, afirmó: "Desde el principio no existió voluntad de las instituciones por llegar a un acuerdo" e incluso dijo que se usaron "métodos crueles".

Por la tarde, una manifestación partió del Pumarejo hacia la Plaza Nueva, parando antes en la Alameda, donde se leyó un manifiesto en la Casa de las Sirenas. Terminó a las puertas del Ayuntamiento, donde hubo quien tiró piedras contra las ventanas.

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