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"Cuando se cae en la pobreza no solo se pierden recursos sino también la dignidad"

el 20 oct 2012 / 18:33 h.

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Lola García Blanco está convencida de que debemos denunciar pero también proponer y participar en el modelo de sociedad que queremos para el futuro.

Más de tres millones de andaluces (el 40% de la población) viven al borde de la pobreza. No pueden afrontar gastos imprevistos ni, por supuesto, irse de vacaciones. La Red andaluza de lucha contra la pobreza y la exclusión social (EAPN) ha presentado un informe esta semana que pone los pelos de punta. Los encuestados aseguran que no pueden pagar el alquiler o la hipoteca, la calefacción, una comida de carne al menos tres veces por semana, un coche, una lavadora, un televisor en color o un teléfono, ya sea fijo o móvil.

-¿Son conscientes los andaluces de que con esta crisis cualquiera puede caer en la pobreza?

-No, en absoluto, por eso este año queríamos enfocar la campaña (Pobreza al alcance de todos. Pobreza low cost) en que todos nos podemos ver en esta situación. Lo que más nos llama la atención es que, pese a los datos, no pasa nada. Se ha instalado una sensación de impotencia...

-Si hay un 40% de familias que están ya al borde de la pobreza y no hay un estallido social, ¿qué se puede esperar?

-Nos extraña que esto no haya saltado ya por los aires. Es curioso que la sociedad se movilice por un acto deportivo pero no por su futuro. ¿Cómo es que no nos rebelamos? ¿Cómo es posible que estas cifras de pobreza y exclusión social no nos remuevan por dentro? Desde la Red andaluza contra la pobreza no nos vamos a cansar de denunciar esta situación.

-¿Qué justificación encuentra a esta apatía? ¿Se ha convertido el andaluz en un ciudadano conformista?

-Quizás es que, como personas, no somos conscientes de que tenemos no solo derecho al pataleo y la denuncia sino también el deber de proponer, participar, dialogar y diseñar el futuro que queremos. Tenemos que generar identidad de grupo frente al individualismo al que nos conduce esta crisis.

-¿De los políticos se puede esperar algo?

-Los políticos tienen un papel que cumplir, al igual que el resto de actores sociales. Pero también cada uno de nosotros. No podemos estar a expensas de lo que otros decidan.

-Cierto es que la sociedad en su conjunto no se moviliza, pero ¿cómo se explica el silencio de los que peor lo están pasando?

-Cuando una familia cae en la pobreza no solo pierde sus recursos económicos. Pierde su dignidad. Por eso hay que empoderar a estas familias para que así no se callen ante las injusticias. Cuando caes en la pobreza te empiezan a tratar como a una persona diferente. Es esencial que empoderemos a todos aquellos colectivos vulnerables y susceptibles de exclusión social.

-En el estudio que ha presentado la Red andaluza contra la pobreza se avisa de que el perfil del nuevo pobre ya no es el de una persona de origen socioeconómico bajo. Las clases medias son las nuevas excluidas. ¿Qué capacidad de reacción y de salida de la crisis tienen?

-Tienen más capacidad y recursos intelectuales pero les puede la vergüenza. La pobreza se tapa y se oculta. Primero se recurre a la familia, después a la economía sumergida y ya cuando todo esto falla se toca a las puertas de los servicios sociales. A las familias acomodadas les cuesta asumir una situación de pobreza porque esto antes no iba con ellas, y de buenas a primeras, todo cambia. Terminan acudiendo antes o después a los servicios sociales en función de su red de apoyo.

-En una ciudad como Sevilla donde la apariencia es para muchos un modo de vida, ¿negar que se está pasando necesidad puede dificultar la superación de la misma?

-Al final lo que se está haciendo es parcheando. La imagen es algo muy importante. Pero es importante que se sepa que, al igual que no se puede superar una adición hasta que no se reconoce que se tiene, la pobreza hay que reconocerla y tener muy presente que no es una etiqueta ni ninguna enfermedad. Es una situación reversible. El superarla o no depende de cada persona.

-¿La economía sumergida es la que está frenando un estallido social?

-¡Claro! A ver cómo lo explico... Yo no estoy a favor de la economía sumergida pero hay que diferenciar entre la que practican las grandes empresas y la que supone que alguien se busque la vida y pueda comer todos los días.

-¿Podría llegar a desembocar esta situación en un estallido violento como ya avisan algunas voces?

-La pobreza en sí misma es una violación de los derechos de la persona. Andalucía siempre ha sido una tierra de acogida, una tierra no xenófoba. Pero ya hay gente que mira mal a los que vienen de fuera "a quitarnos el pan". Yo no quiero ni plantearme la posibilidad de que aquí se reproduzcan situaciones que estamos viendo en otras partes del mundo que no nos quedan muy lejos. Tengo esperanzas. Debe haber un estallido que sea pacífico, no callado.

-Lo que parece claro es que el Gobierno quiere silenciar mediáticamente las manifestaciones con las que se evidencia que la pobreza empieza a ser un hecho en España.

-La pobreza siempre se ha querido ocultar. A ningún partido ni a ningún político le gusta que se sepa que en su país hay pobreza. Quieren acallar las protestas porque saben cuál es su poder. Lo mantienen intacto.

-Y, por último, el debate no resuelto entre utopía y realidad: ¿sirven para algo las protestas?

-Todo se puede cambiar menos la muerte. Todos somos corresponsables de lo que nos pasa. Por eso, yo defiendo que hoy más que nunca tiene sentido movilizarse y unirse. La capacidad de unión, de formar grupo, de ir todos juntos, es lo que puede ayudarnos a salir de esta crisis.

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