Economía

Cuando sólo cambia la cartilla

Ha pasado un año desde la fusión de las cajas sevillanas. Pero ¿qué ha ocurrido en este tiempo?¿Lo han notado los clientes? ¿El cambio ha sido para mejor? Disparidad de opiniones entre los usuarios que son quienes, en definitiva, perciben que los engranajes de la fusión aún no están del todo engrasados.

el 15 sep 2009 / 04:51 h.

Ha pasado un año desde la fusión de las cajas sevillanas. Pero ¿qué ha ocurrido en este tiempo?¿Lo han notado los clientes? ¿El cambio ha sido para mejor? Disparidad de opiniones entre los usuarios que son quienes, en definitiva, perciben que los engranajes de la fusión aún no están del todo engrasados.

Elegida al azar una de las 376 oficinas de Cajasol repartidas por Sevilla (en total cuenta con 810), los clientes toman la palabra y valoran el primer año de funcionamiento de la nueva entidad fruto de la fusión de El Monte y Caja San Fernando. La impresión mayoritaria la resume perfectamente Félix Paredes, 61 años, y cliente del antiguo Monte de Piedad desde que tenía 3 años. "Lo único en que lo noto es que en la carta que recibo en mi casa pone Cajasol". Es un sentimiento bastante extendido, pero eso ¿es bueno o no? Era cliente de El Monte en una sucursal de Triana de la que no ha cambiado nada: ni las caras, ni el trato, ni los servicios...

José Valentín se muestra algo más crítico. Durante sus 14 años como cliente de El Monte no tuvo ningún problema ni queja alguna. Pero ha sido fusionarse las dos cajas y han aflorado las primeras dificultades. "Llevo diez días y cuatro viajes desde Mairena, donde vivo, para recoger una carta con el cambio de clave de una tarjeta", comenta enfadado. El problema, explica, está en que su oficina habitual está en Villasís pero ha pedido recogerla en Triana, y la clave, que no llega.

La explicación que le dan no es sino el reflejo de los problemas de fondo que ha encontrado la entidad para echar a andar como una sola. "Me dicen que ha habido una confusión, falta de comunicación y que ya mañana estará aquí". Pero se queja de que ha bajado a Sevilla cuatro veces para nada. "Espero que esto no siga así porque si no, es lamentable, no me quiero ni imaginar..."

Esperanza de los Reyes es otra asidua a las oficinas de Cajasol. También está encontrando dificultades en sus gestiones diarias. Explica su caso: "Yo tenía dos cuentas, una en San Fernando para los recibos del piso de Chipiona, y otra en El Monte, donde tengo la pensión". El problema es que todos los meses tiene que sacar dinero de una cuenta para ingresarla en la otra. "Yo he preguntado que, al ser ahora las dos cajas la misma, por qué no me pasaban el dinero de una cuenta a otra, pero me dicen que todavía no está unido". Se muestra resignada y dice que bueno, que no le importa mucho porque tiene a unas decenas de metros la antigua oficina de San Fernando, en la Ronda de Triana. Los flecos organizativos de la fusión, que afectan al día a día, siguen coleando.

Las cajas sevillanas, como ocurre con las entidades implantadas en sus lugares de origen, mantienen la fidelidad de sus clientes, que llevan muchos años trabajando con ellas. La mayoría de los consultados no piensa en cambiar. Y eso, a pesar de lo que reseña Félix: "que los intereses de las cajas de ahorros son más altos que los de los bancos". Pero es algo que compensa la cercanía y el trato humano, señalan. Pilar Peralías dice que le va "bien" y que no tiene quejas. No ha notado cambios reseñables. Francisco, tampoco. Reconoce que no va mucho a su oficina porque sólo tiene los recibos domiciliados. "Todo sigue igual". Bueno, salvo que "ha cambiado el director, ahora es un chico joven". Las prejubilaciones llegaron y Cajasol celebró oposiciones para establecer una bolsa de trabajo, que ha empezado a funcionar, atestigua Reyes Ponce.

Otra cosa es lo que tienen ahorrado. "La cosa está regular", dicen. Pero ésa es ya otra historia.

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