Deportes

¿Cuándo va a evolucionar el Betis?

El equipo verdiblanco está atascado y Pepe Mel no da con la solución para desatascarlo. Mientras tanto, excusas y discusiones de lo más antigüitas...

el 23 oct 2011 / 19:16 h.

Iriney, pura rabia, protesta desde el suelo.
El punto 13, que para los supersticiosos sería el de la mala suerte, no lo es para el Betis tanto como el punto 12, en el que anda atascado desde una noche de hace un mes y dos días en la que se autodefinió como lo que es, un equipo que lo mismo pasa por encima de su rival en un periquete que termina sufriendo porque pierde el balón y con él toda su esencia. El Betis de las dos caras ya sólo enseña la mala, la que retrata su incapacidad para hacer un gol (la excepción, qué cosas, la sufrió Casillas) y sus cada vez mayores dificultades para hacer lo que al principio se le daba tan bien: tener la pelota, darle cariño y triangular hasta superar a su enemigo. Ahora es raro que se imponga al rival en posesión del esférico, si lo tiene se lleva mal con él (véase la cantidad de pelotazos ante el Rayo) y ya no llega a las áreas rivales por autopista sino por carretera comarcal.

Explicaciones para comprender por qué el Betis ofensivo y alegre se ha transformado en este Betis obtuso y frágil hay muchas. Una, obvia, es que los rivales no se chupan el dedo y con el paso de las jornadas han estudiado y aprendido por dónde es vulnerable el conjunto de Mel. Y otra, igual de obvia, es que Mel no consigue que su equipo evolucione de la misma manera. En buena hora dijo aquello de que había un plan A, un plan B y un plan C. Bueno, igual los hay, pero está claro que el B y el C son de mejorables para arriba y que el A debe perfeccionarse si Mel pretende que su Betis no esté toda la vida con esos 12 puntos.

El fútbol evoluciona, moderniza sus reglas cada equis años y se amolda al facebook, al twitter y a lo que se tercie, pero en pleno siglo XXI aún sobreviven entre los profesionales de la pelota algunos achaques de una antigüedad máxima. Por ejemplo, evitar la autocrítica y fijarse en factores tan importantes como los fallos de sus futbolistas "debajo del larguero" o las preguntas de los periodistas. ¿Qué es eso de que un error de un futbolista no es entrenable? ¿Y de verdad la prensa es tan importante como para influir en el rendimiento de un futbolista o un entrenador profesional? Mel se hará un favor si evoluciona y es más autocrítico. Está bien ir séptimo, pero los problemas del Betis existen y no se reducen a fallar ocasiones (tampoco son tantas, por cierto) ni a que un periodista formule una u otra pregunta. Si esos son los mensajes que piensa transmitir a sus hombres, mal asunto.

  • 1