Cultura

¿Cuándo vamos a hacerle un monumento a Vallejo?

Cuando alguien se refiere a lo poco que se valora actualmente el arte de los gitanos en Sevilla, siempre les decimos lo mismo: Manuel Vallejo todavía no tiene un monumento en su ciudad natal.

el 16 sep 2009 / 03:06 h.

Cuando alguien se refiere a lo poco que se valora actualmente el arte de los gitanos en Sevilla, siempre les decimos lo mismo: Manuel Vallejo todavía no tiene un monumento en su ciudad natal.

Los gitanos no crearon el flamenco, el cante y el baile andaluz, pero no podríamos entender este género artístico sin el concurso de un buen número de artistas calés. En Sevilla lo hemos sabido reconocer siempre, de ahí que tengan sus monumentos artistas gitanos como la Niña de los Peines, Antonio Mairena, Manolo Caracol y Pastora Imperio. Sin embargo, el cantaor más largo que ha dado Sevilla, Manuel Vallejo, sigue sin monumento, a pesar de que es un viejo sueño de vallejistas como Manuel Cerrejón o el inolvidable Manuel Centeno Fernández, su primer biógrafo, que en paz descanse.

Si Federico García Lorca soñó con ver a Manuel Torre sentado en la Alameda de Hércules, en bronce y con cabello natural, los admiradores de Vallejo desean que se reconozca de una vez a uno de los más grandes cantaores de Sevilla, segunda Llave de Oro del Cante y creador de una obra discográfica impresionante, un verdadero tesoro que hay que digitalizar y poner al alcance de todos, como se hizo con la Niña de los Peines hace ya unos años.

Para que esto ocurra tiene que haber personas que luchen y el problema es que Vallejo no se preocupó de crear el Vallejismo, como Mairena creó el mairenismo y Marchena el marchenismo. Don Manuel pasó de esas cosas, sólo se dedicó a cantar y a crear una obra sin parangón. Detestaba la vanidad de quienes se creían elegidos por Dios, como era el caso de Marchena, al que acusó en alguna ocasión de no hacer bien las cosas, por decirlo de una manera sencilla.

Tenía fama de malaje, pero lo cierto es que tuvo su gracia. En una ocasión le pusieron la cabeza como un tambor con un imitador suyo que, al parecer, cantaba de maravilla. "Canta mejó que tú, Manué". El maestro, cansado de escuchar eso y preocupado por la proyección que pudiera tener el copista, consiguió que se lo trajeran a un cuarto de la Alameda de Hércules para escucharlo. Se lo presentaron y el imitador le cantó unas granaínas al maestro con la guitarra de Pepe el de la Flamenca.

Cuando acabó de cantar, el genial Vallejo, que tenía cristales en las tripas, dijo a los que pregonaban las cualidades del muchacho: "¿Éste es el que canta mejor que Vallejo? Será mejor que Vallejo el de los toldos". Toldos Vallejo era una popular tienda sevillana de la época.

Anécdotas a parte, algo hay que hacer para poner en valor la obra musical de Manuel Vallejo. El próximo año se conmemorará el cincuenta aniversario de su muerte, ocurrida en el Hospital Central de Sevilla el día 7 de agosto de 1960.

Si hace falta pedir de puerta en puerta para editar sus obras completas y hacerle un monumento, lo haremos. Que se vayan preparando las instituciones públicas, las empresas privadas y los aficionados de Andalucía. Si hace falta nos iremos a verdear a Arahal para juntar el dinero que haya que juntar y hacerle un monumento al gran cantaor payo que cantaba más gitano que muchos gitanos. La operación Vallejo está en marcha; el que quiera, que se apunte.

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