jueves, 13 diciembre 2018
11:21
, última actualización
Cultura

¿Cuánto estira el chicle?

Santi Amodeo, Borja Cobeaga, Javier Ruiz Caldera y el dúo de creadores Vengan Monjas debaten sobre el empuje de la nueva comedia española y el llamado ‘post-humor’ en el Espacio Santa Clara.

el 11 nov 2014 / 23:28 h.

ElEspacioSanta Clara acogió ayer la primera de las sesiones Escribir el cine, en el marco del Festival de Cine. Hoy continuará a partir de las 19.30 horas./ Carlos Hernández ElEspacioSanta Clara acogió ayer la primera de las sesiones Escribir el cine, en el marco del Festival de Cine. Hoy continuará a partir de las 19.30 horas./ Carlos Hernández La comedia española triunfa en las carteleras nacionales, pero, ¿cuánto da de sí el chicle?¿Cuáles son los límites del humor? Este fue el punto de partida del debate que reunió ayer en el Espacio Santa Clara a un grupo de jóvenes creadores audiovisuales bajo el rubro La nueva comedia española: del costumbrismo al post-humor. La cita, organizada por Casa de los Poetas y la UIMP y el Servio Municipal de Juventud, se enmarca en la tercera edición del ciclo Escribir el cine, que seguirá hoy con una mesa sobre el género del terror. “Cada uno tiene sus límites, cada cual sabe las cosas que le hacen gracia”, explicó Javier Ruiz Caldera, responsable de éxitos como Tres bodas de más o Anacleto, agente secreto. “Luego llega la productora y te dice que tal o cual cosa no es graciosa, o deja fuera alguna salida de tono, como nos ocurrió en el montaje con una escena en la que aparecía un chico con Síndrome de Down”, añadió. “Es como el caso de los enanos que aparecían en el Un, dos, tres, a alguien le pareció denigrante y luego los pobres se quejaban de que habían ido al paro”, intervino Borja Cobeaga, autor de Pagafantas yOcho apellidos vascos. “A veces somos más papistas que el Papa, y enarbolamos muy fácilmente la bandera de la moralidad”. A la hora de determinar si hay un humor específicamente regional, hubo división de opiniones. El sevillano Santi Amodeo, director de Astronautas y ¿Quién mató a Bambi? entre otros títulos, defendió la idea de que hay diferencias. “El andaluz tira más de chascarrillos, el catalán, al menos los que yo conozco, es más serio pero luego te pega el hachazo... De hecho, durante mucho tiempo me llegaban propuestas que pedían mucho acento regionalista”, comentó. “Mi padre es andaluz, mi madre extremeña, mi novia es gallega y yo soy catalán, así que trato de encontrar chistes que hagan gracia a todos”, intervino Ruiz Caldera, mientras que el dúo creativo Vengan Monjas, formado por Esteban Navarro y Xavi Daura (Museo Coconut,  Tres tristes triples), aseveró que la gran pregunta a la hora de escribir un guión humorístico es a cuánta gente quieres llegar con el chiste en cuestión. “Cuando empezamos, al principio los chistes que hacíamos solo nos hacían gracia a nosotros dos, otras veces das con chistes más universales, y hay veces en que salen chistes que le hacen gracia a todo el mundo, pero a nosotros no. Hay que intentar encontrar el tono”. “Por ejemplo”, prosiguieron, “si haces un chiste con Jesucristo, más vale que sea bueno, porque es socorrido pero también una trampa. No puedes caer en trucos baratísimos, como ponerlo con el whatssap o haciéndose un selfie”. El absurdo, omnipresente: “Una vez rodamos en Barcelona y nos pidieron que no metiéramos palabras en catalán, pero luego querían que  incluyéramos palabras inventadas de las que solemos hacer. ¿Qué más daba, si nadie lo iba a entender?” A la hora de enumerar sus influencias, el abanico resultó amplio: Rafael Azona es el referente imprescindible, “el que ha marcado la pauta”, según Cobeaga. En segundo lugar, se certificó la vigencia del landismo, “que nunca se ha abandonado del todo”. Pero también Los Simpson o La hora chanante: “Cuando lo vimos por primera vez dijimos: por fin algo guay que no viene de fuera”, dijeron los Vengan Monjas. Y por supuesto, el irrepetible Chiquito de la Calzada. A la hora de analizar el concepto post-humor, atribuido a Jordi Costa y definido como una suerte de superación de la comedia tradicional “que no intenta hacer gracia y sí en cambio matar al padre”, subrayó Cobeaga, resistencia general frente a la etiqueta, que no alcanza del todo a englobar las múltiples corrientes del momento y los posibles rumbos que tomará en adelante el cine cómico español.... aunque aseguraron que “no pararemos hasta que haya una sección de post-humor en la Fnac. Ése es el objetivo”. “No olvidemos que un factor importantísimo de nuestro cine es el miedo. ¿Por qué los carteles de las pelis españolas son tan feos? Por el miedo, el miedo a no agradar, a que la película no dure en cartel, ese es el motor de las películas que hacemos”, afirmó. Y añadió a renglón seguido: “Por otra parte, el género se ha puesto muy difícil, porque cualquier portada de periódico de estos días es insuperable. Podríamos hacer muchas cosas basándonos en el pequeño Nicolás, en Monago, pero me temo que la realidad lo superaría todo. Solo se me ocurre hacer una obra de teatro en la que Arturo Fernández, el de chatina, en el papel de Arturo Fernández, el de la CEOE. ¿No iríais a ver algo así?” Asimismo, se justificó la aparente ausencia de mujeres en el panorama post-humorístico español desde la idea de que “para las chicas es complicado vaciar la cabeza como lo hacemos nosotros”, dijeron los Vengan Monjas, aunque todos citaron un buen montón de actrices cómicas del máximo nivel, “incluyendo a doña Rogelia”. Todo esto y mucho más estiró la concurrida mesa redonda de ayer en torno a la nueva comedia española, ese chicle que -valga el viejo chiste- está en boca de todos.

  • 1