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Cuatro años de duelo por Marta sin poder cerrar las heridas

El cuarto aniversario de la desaparición de Marta del Castillo llega a la espera de sentencia definitiva y sin haber encontrado el cuerpo.

el 19 ene 2013 / 19:56 h.

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Los padres de Marta del Castillo durante una rueda de prensa.

La familia de Marta del Castillo nunca podrá borrar de su memoria el 24 de enero de 2009, el día en que la joven de 17 años fue vista por última vez antes de morir a manos de su exnovio Miguel Carcaño. Salió a dar un paseo por Triana en moto que acabó en una agresión mortal en el piso de Miguel, donde tantos ratos habían compartido como pareja adolescente. Tres semanas después, cuando Miguel fue detenido y confesó el crimen, se supo lo inútiles que habían sido las multitudinarias manifestaciones para pedirle que volviese a casa, dado que la joven había muerto esa misma tarde.

Tampoco sirvieron de nada las búsquedas para encontrar su cuerpo: ni las de las tres primeras semanas ni todas las que le siguieron, porque el cadáver de Marta nunca se ha encontrado. Su familia sigue sin poderla enterrar, mientras espera la confirmación de una sentencia que hace un año declaró a Miguel culpable de asesinato y lo condenó a 20 años de prisión.Año tras año, la Justicia tampoco se distancia de esta fecha: el primer aniversario del caso Marta lo marcó el final de la instrucción judicial: la Fiscalía desgranó sus acusaciones contra los cinco procesados en el caso, acusando a Miguel de haber matado a Marta después de violarla en compañía de un amigo menor de edad, El Cuco; y de haberse deshecho de su cuerpo con ayuda de otro colega, Samuel Benítez.

Al hermano de Miguel, Francisco Javier Delgado, se le acusó de haber orquestado la forma de eludir a la Policía con ayuda de su novia, María García. La investigación policial y las pesquisas del juzgado habían dejado tras de sí varias versiones sobre el crimen: desde que Miguel la mató por accidente al darle un golpe casual mientras discutían por celos, hasta la terrible versión de que Miguel y su amigo menor de edad habían atado, violado y luego matado a Marta, asfixiándola.

Y con ellas, distintas búsquedas del cadáver según la forma en que supuestamente se habían deshecho de él: se fondeó el río por si la habían arrojado al agua; se peinó el vertedero de basura por si la habían tirado a un contenedor; y se horadó el entorno de la casa de Camas en la que vivía Miguel, en todos los casos sin hallarla. La versión más cruel fue a la que familia y fiscal dieron mayor crédito en el juicio. Por eso, para Miguel el fiscal pedía 52 años de cárcel por los delitos de asesinato, dos agresiones sexuales y un delito contra la integridad moral por el daño causado a la familia al hacer desaparecer el cuerpo. Para su hermano, ocho años por encubrimiento, amenazas al menor de edad para que callase y un delito contra la integridad moral. A Samuel Benítez y a María García les pedía cinco años por encubrimiento y un delito contra la integridad moral. El Cuco debía ser juzgado en un proceso paralelo al ser menor.El segundo aniversario trajo consigo, con una precisión milimétrica, el juicio al menor.

El proceso contra El Cuco , que acabó adelantándose al de los adultos, comenzó el 24 de enero de 2011. El fiscal y la acusación ejercida por los padres de Marta pedían para él seis años de internamiento en un centro de menores y tres de libertad vigilada, la máxima pena prevista en el ordenamiento de Menores. Lo acusaban de dos delitos de violación, uno de asesinato y otro contra la integridad moral. El joven se declaró inocente en un juicio que sentó en el banquillo, aunque en el de los testigos, al resto de los acusados por el caso Marta, y en el que los investigadores dieron por primera vez su versión sobre lo ocurrido y expusieron cómo habían localizado e interpretado las pruebas.

El Cuco fue condenado a tres años de cárcel, en una sentencia en la que se certificó que el menor ni violó ni mató a Marta. El juez concluyó que sólo fue al lugar del crimen para ayudar a Miguel a deshacerse del cadáver y lo condenó por encubrimiento, ordenando también que pagara 400.000 euros por las búsquedas en los lugares que se rastrearon siguiendo sus contradictorios primeros testimonios ante la Policía. En su sentencia, el juez desmontó la teoría de la Fiscalía sobre la doble violación y el asesinato, criticando que se hubiese aferrado a una versión apenas sostenida por pruebas físicas ni testificales.

Esa sentencia señalaba una primera verdad judicial sobre la muerte de Marta que se hizo pública, precisamente, en medio del proceso contra los adultos: expertos juristas señalaron desde el principio que la ley contempla la posibilidad de dos sentencias contradictorias por los mismos hechos, si existen dos juicios sobre un mismo delito, como en este caso. Y siguiendo ese razonamiento, la familia de Marta volvió a intentar que a Miguel lo condenaran por todos los delitos que se habían barajado, incluidas las dos violaciones supuestamente cometidas por Miguel y El Cuco, a pesar de que el juez de Menores había descartado que los hechos se hubieran producido así.

El tercer aniversario lo marcaron dos hitos: a mitad de enero, el juez ordenó otra búsqueda en Camas, en un arroyo cercano a la zona que ya se rastreó al inicio de la investigación. El abuelo de Marta decía haber encontrado indicios y el juzgado no pudo negarse a un nuevo rastreo por si tuviera más éxito que los hechos en su día en más de un centenar de lugares, ya que la pieza judicial separada sobre la desaparición del cuerpo de Marta ha continuado siempre abierta, en paralelo al proceso judicial que busca condenar a los autores del crimen.

Esta concesión a la esperanza tampoco dio frutos.Justo el día que comenzaba esta exploración se conoció la sentencia del juicio a los adultos: Miguel fue condenado a 20 años de cárcel por asesinar a Marta, pero el juez resolvió que ni la violó ni trató de ahondar en el dolor de la familia; los otros tres acusados resultaron absueltos. El magistrado entendió que la participación de Samuel Benítez, de Francisco Javier Delgado y de María García no estaba acreditada, y que si bien Miguel fue ayudado por El Cuco y por otra persona a sacar el cuerpo de Marta del piso en el que la mató, no era posible certificar que hubieran sido ellos. La sentencia obligaba también a Miguel a pagar 340.000 euros de indemnización a los padres de Marta y a no vivir en la misma ciudad que ellos durante 30 años.

Para la familia, la sentencia fue un mazazo al no responder a la dureza que esperaban, y anunciaron de inmediato que recurrirían al Tribunal Supremo. El cuarto aniversario llega pendiente de la revisión del Supremo que, tras celebrar una vista en noviembre y prorrogar dos veces su dictamen aludiendo a su "complejidad", anunció que se da como plazo máximo el 1 de febrero, con lo que lo más probable es que la sentencia vuelva a coincidir con el aniversario de la muerte de Marta. En su recurso, los padres piden que se anule la sentencia y se celebre otro juicio para tratar de que los tres supuestos cómplices sean también condenados. Alegan que los horarios admitidos en la sentencia no concuerdan y piden iniciar otra vez el proceso para aclarar qué pasó hace ya cuatro años.

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