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Cuatro detenidos más vinculados con la red dedicada a hacer contratos falsos

Ya hay casi un centenar de imputados por un fraude que supera los 300.000 euros

el 12 mar 2014 / 09:00 h.

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La Policía Nacional sigue trabajando en la investigación que hace tres semanas acabó con una trama dedicada a defraudar a la Seguridad Social a través de contratos falsos realizados por empresas ficticias. Una estafa que supera los 300.000 euros. Los agentes han detenido a cuatro personas más, una de ellas cabecilla de la trama, con lo que el número de arrestados se eleva ya a 97. Las pesquisas siguen abierta, aunque prácticamente se da ya por cerrada. Fuentes de la Policía Nacional explicaron a este periódico que en la última semana se han detenido a cuatro personas más relacionadas con este fraude, que podría haber alcanzado los 600.000 euros, ya que la red tenía preparado nuevos contratos. Los arrestados, que han sido imputados por un delito de estafa, son todos de nacionalidad española, de los que tres de ellos son trabajadores que se beneficiaron de los contratos falsos; mientras que uno de ellos es cabecilla de la banda. En la primera oleada de detenciones fueron arrestados sus dos compañeros, con los que creó dos empresas ficticias sin actividad alguna. De hecho, el domicilio de estas empresas era la propia vivienda de los estafadores. Todos las operaciones de este grupo criminal se hicieron en Sevilla. Los tres cabecillas habían decidido montar un entramado, en el que el fraude era doble, pues las personas que se beneficiaban accedían a prestaciones sociales sin tener derecho y, por otro lado, porque nunca pagaron a la Seguridad Social las cotizaciones por estos trabajadores. Estas dos empresas fueron creadas con la única intención de localizar a personas que necesitaran un contrato laboral para poder beneficiarse de alguna prestación. Los falsos trabajadores firmaban los documentos necesarios a cambio de entregar cuantías que iban desde los 200 a los 400 euros, en función del tipo y tiempo del contrato que necesitaran. Los beneficiarios eran dados de alta, pero jamás pagaron nada a la Seguridad Social ni a Hacienda, por lo que las cuantías que cobraban eran íntegras para los estafadores. Estas empresas ficticias contaban con una amplia cartera de falsos trabajadores entre los que no sólo había desempleados, sino también personas que se encontraban cumpliendo una pena en prisión y que gracias a estos falsos contratos de trabajo conseguían acceder también a beneficios penitenciarios, como acudir a prisión sólo a dormir. Los inmigrantes eran también objetivo de estos tres estafadores, ya que estos podían lograr así alargar su permiso de residencia. De hecho, en el primer grupo de detenidos había extranjeros a quienes se les caducaba su permiso de residencia en España y que solicitaron los servicios de estas falsas empresas para incrementar su estancia en el país. De hecho, la investigación está siendo dirigida Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional, junto con la Inspección de Trabajo. Además, gracias a estos contratos falsos muchos desempleados pudieron cotizar el tiempo necesario para poder acceder a alguna prestación. La cantidad defraudada por cobro ilegal de prestaciones sociales, según los cálculos de los agentes, asciende a más de 160.000 euros, mientras que la cantidad que estos dos falsos empresarios dejaron de pagar a la Seguridad Social por las contrataciones superó los 140.000 euros, por lo que el montante de lo defalcado es de más de 300.000 euros. No obstante, y a falta de cálculos más exhaustivos, de no haberse detectado a tiempo esta red, la estafa podría haber llegado a los 600.000 euros, ya que en los registros domiciliarios los agentes localizaron documentación sobre nuevos contratos que estaban preparados ya a falta de la firma.

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