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Cuatro presos y un disidente cubanos en huelga de hambre

La madre del fallecido Zapata culpa al régimen de deteriorar a su hijo.

el 26 feb 2010 / 20:22 h.

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Cuatro presos políticos y un psicólogo disidente comenzaron en los últimos días, por separado, huelgas de hambre en Cuba, según informaron ayer fuentes de la oposición y algunos diplomáticos.

Los presos son Eduardo Díaz Fleitas, Diosdado Gonzalez y Nelson Molinet, recluidos en la cárcel Kilo 5 de la provincia occidental de Pinar del Río, y Fidel Suárez Cruz, del penal Kilo 8 de la misma región. Los cuatro forman parte del grupo de 75 opositores condenados a diferentes penas de prisión, de hasta 28 años, en la llamada primavera negra de 2003, acusados por el Gobierno de ser "mercenarios" al servicio de EEUU. Díaz Fleitas fue condenado entonces a 21 años de prisión y los otros tres a 20 cada uno.

El disidente en ayuno voluntario es el psicólogo Guillermo Fariñas, conocido como Coco, que participó en las redes de los llamados "periodistas independientes" y residente de la ciudad central de Santa Clara.

Los cinco huelguistas piden la liberación de los aproximadamente 200 presos políticos que hay en la isla, según calculan organizaciones de Derechos Humanos no reconocidas por el Gobierno cubano.

El portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez, dijo que les envió mensajes para que desistan de la huelga de hambre, que no aconseja, porque no tienen efecto alguno en el Ejecutivo que preside Raúl Castro.Fariñas es un activista político que ya hizo varias huelgas de hambre en las últimas décadas, la más sonada y prolongada en 2006 para exigir acceso sin restricciones a Internet para todos los cubanos, algo que sigue sin existir en el país comunista.

Según fuentes opositoras, el psicólogo tomó la decisión de comenzar el jueves la huelga de hambre cuando agentes de la seguridad del Estado lo detuvieron y golpearon cuando se dirigía con otros disidentes al sepelio de Orlando Zapata.

Decenas de opositores fueron detenidos en los últimos días en toda la isla, o forzados a no salir de sus residencias, para evitar que fueran a Banes, donde fue enterrado el disidente muerto. Los otros cuatro activistas empezaron su protesta precisamente a raíz del fallecimiento del preso político el martes pasado, en La Habana, tras un ayuno voluntario de 85 días para exigir ser tratado como "prisionero de conciencia", estatus que le reconocía Amnistía Internacional.

Denuncia. La madre del disidente muerto, Reina Tamayo, denunció ayer en una entrevista desde su casa en la provincia de Holguín, que el régimen de Raúl Castro deterioró "primero" a su hijo y sólo decidió prestarle asistencia médica necesaria cuando ya era "muy tarde",. Su hijo recibió sepultura el jueves en un "estado de sitio", según denunciaron los asistentes al funeral, entre fuertes medidas de seguridad y múltiples protestas.

Reina Tamayo acusó de "cinismo" al Gobierno de La Habana, que trató a su hijo como un "delincuente común".

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