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Cuentas solidarias en Honduras

Pilar se ha pasado las vacaciones haciendo cuentas, pero no porque la crisis no le permitiera viajar, sino para ayudar a mujeres hondureñas que viven en la miseria. Empleada de La Caixa, ha aplicado sus conocimientos en unas vacaciones solidarias.

el 16 sep 2009 / 07:54 h.

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Pilar se ha pasado las vacaciones haciendo cuentas, pero no porque la crisis no le permitiera viajar, sino para ayudar a mujeres hondureñas que viven en la miseria. Empleada de La Caixa, ha aplicado sus conocimientos en unas vacaciones solidarias para asesorar sobre contabilidad en un suburbio de Tegucigalpa.

Licenciada en Económicas y Empresariales, Pilar Gámez ha repescado estas vacaciones algunas cosas que le parecieron algo simples cuando las estudió en la facultad. "Pero ahora tienen sentido con estas mujeres: al final, la contabilidad es equilibrar los gastos y los ingresos", explica tras haber conocido a un grupo de mujeres que han creado microempresas o cooperativas en El Carrizal, un barrio marginal de Tegucigalpa, la capital de Honduras.

Lo que tenían que enseñarles sobre contabilidad y normas del mercado era muy básico, porque se encontraron con que estas incipientes empresarias apenas apuntaban a mano, en hojas de papel, las cuentas de sus negocios: una empresa de comidas caseras, otra de embutidos y mermeladas, una de limpieza, una imprenta... No es de extrañar que fueran negocios tan sencillos cuando las mujeres viven en un barrio "sin asfaltar, lleno de barro y repleto de basura", explica Pilar, a quien impresionó mucho ver cómo los buitres se comían los residuos con el beneplácito de la gente, como un singular servicio de recogida de basuras.

En una zona en la que viven unas 10.000 personas y en la que sólo hay agua y luz en la parte más próxima a Tegucigalpa, a Pilar le chocó mucho el carácter de las mujeres: "Las esperaba más apagadas y encontré que eran muy activas".

Eso sí, el choque cultural es tremendo. Con 35 años y sin hijos, le impactó ver a crías con 16 años que son madres de dos niños, y cómo con el tiempo todas se cargan de hijos, y cuántos casos de padres ausentes se dan en esta paupérrima zona, obligando a las mujeres, "que son la fuerza de esos hogares", a pelear a brazo partido por sus familias.

Estas madres están concienciadas de que sus hijos deben educarse para no reeditar semejante drama e "intentan que vayan a la escuela, pero viven en una economía de subsistencia" y no siempre pueden, aunque "eso sí, ¡todos tienen móvil!". Pero no sabe si servirán de mucho sus insistentes consejos de que usen ordenadores en sus negocios, ya que les será dificilísimo conseguirlos. Sus enseñanzas se han centrado en asuntos básicos, como calcular cuánta comida comprar la empresa de menús caseros para que no se le estropee, o cómo publicitarse.

Pilar, empleada de La Caixa en La Rinconada, siempre había querido hacer un viaje de voluntariado pero no se daba la ocasión: no le iban bien las fechas, el programa duraba demasiado... La solución se la dio la empresa en la que trabaja desde hace siete años: la Fundación La Caixa ofrece a toda su plantilla emplear el mes de vacaciones en este viaje, y a ella le cuadró. Con una compañera de Navarra viajó a Honduras durante tres semanas. Regresaron el día antes del golpe de Estado, "por suerte, porque ya se notaba la tensión en el ambiente".

A su regreso a Sevilla su atención a las noticias que tienen que ver con el país es muy distinta: "Antes no sabía dónde estaba en el mapa, y ahora conoces a la gente que está detrás de esas noticias".

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