Cultura

Cuerda bien atada

ROSS-CICUS. Concierto de apertura del curso académico de la Universidad de Sevilla. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Eric Crambes director-concertino. Programa: St. Paul’s Suite, de Holst; Serenata en mi menor, de Elgar; Variaciones sobre un tema de Frank Bridge, de Britten. Valoración: ***

el 20 oct 2011 / 21:29 h.

Fieles a la Universidad y al tradicional concierto temático de apertura del curso, en esta ocasión con música inglesa del primer tercio del siglo XX, la ROSS volvió a presentarse en formato reducido, tras el singular concierto de abono ofrecido la semana pasada.  Aparte del insólito programa elegido, lo que más llamó la atención fue que Eric Crambes, concertino invitado de la orquesta y en esta ocasión también director, no ejerció expresamente como tal, entregado eso sí a la interpretación de su violín. Sin embargo la solidez con la que tocaron los maestros, así como la riqueza de recursos desplegados, modulaciones y gradaciones dinámicas incluidas, evidenciaron que en los ensayos Crambes debió dejar cada detalle muy bien atado.

El autor de Los planetas compuso St. Paul’s Suite en honor a la escuela en la que daba clases. Echando mano del folclore, especialmente irlandés, la pieza exige un variado juego dinámico y una fogosa actividad que la orquesta defendió adecuadamente, si bien se echó en falta algo más de sensualidad en el Intermezzo de aires arabescos. La página de Elgar rezuma clasicismo victoriano, dejando la orquesta bien clara su atractiva combinación de acentos pastoriles y elegíacos. Pero es la obra de Benjamin Britten la que más posibilidades de lucimiento da para todas y cada una de las secciones. Basada en el segundo de los Tres Idilios de su maestro, Frank Bridge, esta pieza también primeriza, como las demás ofrecidas, no se estructura como las variaciones habituales, sino en forma de suite, con guiños a las diferentes culturas europeas a los que la orquesta ha de estar muy atenta, matizando parodia, ironía y emoción según corresponda. En todos esos cometidos logró la cuerda estar precisa y brillante, con vibrantes trémolos y soberbios glissandi, exhibiendo en cada momento una hermosa claridad de tono y estilo. Sólo Vaughan Williams, alumno de Elgar, gran amigo de Holst y seguidor de Purcell como Britten, faltó en esta original cita.

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