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Cultura rescata un pedestal romano tras cuatro años y litigios con un promotor

Tras cuatro años de 'secuestro' entre humedades y puntales de obra, la Junta se ha decidido al fin a extraer un valioso epígrafe romano hallado en la rehabilitación de la casa del 30 de Argote de Molina. Al promotor se le pararon las obras entonces por quebrantar la licencia y la pieza quedó en punto muerto.

el 15 sep 2009 / 00:52 h.

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Tras cuatro años de 'secuestro' entre humedades y puntales de obra, la Junta se ha decidido al fin a extraer un valioso epígrafe romano hallado en la rehabilitación de la casa del 30 de Argote de Molina. Al promotor se le pararon las obras entonces por quebrantar la licencia y la pieza quedó en punto muerto.

El presupuesto firmado por el arquitecto Guillermo Pérez Aguilar por encargo de la Delegación Provincial de Cultura se ha cerrado en 10.411,81 euros, cantidad que en principio abonará la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta al objeto de poder recuperar, cuatro años después de ser descubierto, un pedestal o epígrafe romano datado en el año 145 de nuestra era y que, como acreditan expertos como la profesora de Epigrafía de la Universidad Autónoma de Madrid Alicia María Canto, no es un hallazgo más, sino "una de las mejores piezas aparecidas en Sevilla en los últimos años.

Ese valor se lo otorga el tratarse de una inscripción "inédita en Híspalis y probablemente en toda la Bética" que permite situar en esa zona de la céntrica calle Argote de Molina -ha aparecido en el sótano del número 30- la ubicación del corpus olearium o centro de reunión de los aceiteros de la época, un gremio sumamente poderoso a raíz del comercio aceitero que mantenían con el Imperio, y en especial con Roma.

Resulta que esta pieza tan relevante debería haber sido extraída y llevada al Museo Arqueológico Provincial de Sevilla para su limpieza y exposición pública hace cuatro años, cuando la Delegación Provincial de Cultura fue informada por el promotor y dueño de la casa del hallazgo. Pero el proyecto de rehabilitación que éste estaba desarrollando con miras a convertir la casa palacio del XVII en un hotel había tal cúmulo de irregularidades que no cupo otra que bloquearle las obras. Y así siguen años después.

No acaban aquí los problemas. Para extraer el epígrafe, que pesa lo suyo, ha habido que hacer un proyecto casi de ingeniería que previamente resuelva las "carencias estructurales y constructivas del habitáculo", pues las obras acometidas -el sótano está apuntalado- no ofrecen estabilidad alguna, afirma el arquitecto que las ha analizado.

Por si fuera poco, el pedestal se mete en parte en la finca colindante, y está tan esquinado que su extracción será de todo menos fácil. Y más: al parecer, durante este tiempo el promotor ha fallecido, habiéndole quedado a su viuda el desaguisado patrimonial perpetrado en el solar. Cultura, que tuvo incluso que recurrir en su día al juez para inspeccionar la pieza, podría cargarle a la heredera legal los 10.500 euros de la operación.

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