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Curiosidades monumentales

Una capilla que fue cuarto de baño. Todo es posible. Cada edificio de la Semana de la Arquitectura tiene algo curioso que contar: leyendas de columnas perdidas, puertas falsas, trucos de luz, rarezas… pasen y vean.

el 06 oct 2010 / 20:18 h.

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Una capilla transformada como quien no quiere la cosa en cuarto de baño o una columna vagando por Sevilla a través de los siglos. Son ejemplos de las curiosidades que esconden los edificios famosos de Sevilla. En las visitas guiadas de la Semana de la Arquitectura podrá aprender algunos secretos. Pero hay ciertos detalles que no se cuentan en las visitas. Dentro de los edificios incluidos en la lista, el palacio de San Telmo es la novedad por excelencia, compartiendo cartel con la Real Fábrica de Artillería, el Pabellón de Portugal, la Iglesia del Salvador, la Casa de los Pinelo, el Palacio Arzobispal y, como toque actual, la sede de Abengoa en Palmas Altas.

Aunque hoy terminan las visitas a estos edificios sevillanos, después de cuatro días, la posibilidad de descubrir en ellos otras singularidades no acaba aquí. Entre otras razones, porque varios de ellos siguen admitiendo visitas. Es el caso del Palacio de San Telmo. Su historia es conocida de sobra. Recientemente terminada su restauración, ha vuelto a abrir sus puertas a los sevillanos. En el salón de los espejos, aparte del suelo bicolor por el que se deslizaban los bailarines, hay que buscar entre sus muros dos mentiras, dos puertas falsas pintadas en la pared. A saber a qué caminos conducirían en un salón de baile.
De las paredes se pasa al suelo. ¿Adivina qué monumento tiene gran parte de su pavimento hecho de hierro forjado?  Ya sea por resistir el golpe del martillo o porque era el material más a mano, el caso es que gran parte del suelo de la Real Fábrica de Artillería lo componen losetas de hierro fundido. El desglose de las losetas forma en el centro un dibujo de estrellas bastante bonito; no todo van a ser mármoles.

Un edificio con algunos años menos es el Pabellón de Portugal. Después de decidir si entraba o no en la Exposición del 29, Portugal mandó construirlo. Pero no de manera tradicional; tenía que estar inspirado en las colonias de Asia que el país poseía, lo que explica sus curiosas formas orientales, nada ibéricas.

Cuando se terminó, su tejado rojo en forma de urna invertida sorprendió a todos. Un poco de Oriente en Andalucía, porqué no. Otro que también sorprendió por su novedad, pero construido en este siglo, fue el Campus de Palmas Altas, actual sede de Abengoa. Lo suyo es la sostenibilidad. Pero no sólo paneles fotovoltaicos, sino además un jardín en el tejado. Una cubierta vegetal que hace de regulador natural de la temperatura, por supuesto se riega con agua de lluvia almacenada. En una zona bien distinta de Sevilla, pero igual de florido, está el patio de los naranjos de la Iglesia del Salvador. Antigua mezquita de Sevilla, guarda las vicisitudes de una de sus columnas.

Las fechas de construcción del edificio están conservadas en un fuste de columna conservado en el patio. Pero esta columna ha tenido una historia accidentada. Cuando se derribó la mezquita en 1671 la columna fue a parar al quemadero de la Inquisición del Prado de San Sebastián, perdiéndose su pista durante siglos. Una vez demolida esta siniestra instalación, pasó a formar parte de la colección Arqueológica Municipal. Hoy se recuerdan así los extraños caminos que toma la historia.

Y llega la estrella de las extrañezas, la Casa de los Pinelo. Una casa-palacio medieval sevillana, que ha cambiado tanto de propietarios y función que su bella capilla de azulejos llegó a ser el cuarto de baño cuando el edificio era una posada. Hoy ha recuperado su antiguo aspecto, nada de orinales. Qué dirían los santos mezclados con esos olores. Otro lugar de extraños sucesos es el Palacio Arzobispal. Por su cercanía a la Catedral llegó a estar unido a este templo por pasajes y galerías; resto de esos secretos paseos queda sólo en el recuerdo de los libros de historia, pero además en uno de sus salones permanece un balcón falso. Únicamente pintado en una pared, su ventana se abre al vacío.

Son detalles que no se aprecian a primera vista o historias que no se suelen comentar, pero seguro que muy pocos pueden presumir de tener puertas que conducen a ninguna parte, columnas viajeras u otra visión de la historia más allá de la que se recuerda en los libros. Detalles de la memoria de Sevilla.

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