Toros

Daniel Araújo y Pablo Aguado animan el cotarro de la cantera taurina sevillana

Los jóvenes aspirantes dotaron de contenido la novillada celebrada ayer en Utrera a beneficio de la hermandad local de Los Gitanos.

el 16 mar 2014 / 21:58 h.

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PLAZA DE TOROS DE LA MULATA

  • Ganado: Se lidiaron tres erales de Guardiola y otros tres -segundo, tercero y cuarto- del Conde de la Maza. Destacó por su nobleza el cuarto aunque también sirvió el primero. Segundo, tercero y quinto resultaron más deslucidos y el sexto tuvo prontitud.
  • Novilleros: Israel Díanez, silencio; Fernando González, silencio; Eloy Hilario, dos orejas; Daniel Araújo, dos orejas; Pablo Aguado, dos orejas; Emilio Silvera, palmas.
  • Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en mañana soleada y ventosa.
  Daniel Araújo interpretó el mejor toreo de la mañana. / Álvaro Pastor Torres Daniel Araújo interpretó el mejor toreo de la mañana. / Álvaro Pastor Torres Los festejos de promoción brindan –a veces– estas sorpresas. Pero el viaje seguía algunas pistas, como los progresos que el utrerano Daniel Araújo mostró en el reciente festival de Cazalla o las buenas vibraciones que vienen acompañando al sevillano Pablo Aguado. Ni uno ni otro defraudaron las expectativas y elevaron una vez más un listón que les convierte en los valores más sólidos de la cantera taurina hispalense. Orejas aparte, fue el de Utrera el autor del toreo más bello de una mañana de toros que logró meter un buen puñado de gente en el coso de La Mulata al reclamo de las obras de la cofradía de Los Gitanos. Sí, fue Araújo el intérprete más inspirado. Y para ello contó con la colaboración de un precioso eral colorado, flojito y cuajado que fue premiado con la vuelta al ruedo. El chico destapó su excelente sentido del toreo y el temple en una larga faena que brilló por los dos pitones pero mostró sus mejores registros por el lado izquierdo. El chaval torea como el que lo inventó, compone con empaque natural, se coloca en el sitio preciso y suma calidad e inteligencia. Es obligado seguir pendientes de su evolución. Ojalá le den toros y no se malogre, que en Utrera tienen un proyecto de torero caro. Novillo y novillero se llevaron los trofeos instituidos por la cofradía. Tampoco defraudó esas expectativas el sevillano Pablo Aguado, que se ha ido haciendo con un ambientillo que avala su calidad, pero sobre todo esa serena capacidad que le sirve para resolver las dificultades. Ayer le tocó pechar con un espantoso paletón de Guardiola que embestía a arreones de puro manso. Aguado no se arredró y resolvió la papeleta con autoridad, consintiendo a su enemigo en la querencia de las tablas para aprovechar sus alocadas embestidas por el pitón izquierdo. Se tiró a matarlo de verdad y volvió a convencer. Otro que quiere y que puede. Ojo con él... Poco más hay que contar de un festejo en el que Emilio Silvera mostró oficio pero también abusó de alguna ventajilla en la colocación. También agradó la sincera entrega, algo embarullada, del sanluqueño Eloy Hilario. El resto de la tropa pasó mucho más desaparcibida. Israel Diánez anduvo tan voluntarioso como desacoplado. Fernando González, con un novillo díficil, pasó demasiadas fatiguitas.

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