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Daniel Freire: «Volvería a trabajar con Ana Obregón porque sabe mucho de televisión»

Este actor de teatro, cine y televisión compagina el rodaje de la serie Doctor Mateo con la obra que en estos meses está llevando por España, Mercado libre, junto a Yoima Valdés. Pero sus fronteras también se extienden hasta la gran pantalla, en la que ha dejado títulos como Lucía y el sexo junto a Paz Vega.

el 25 abr 2010 / 19:00 h.

Daniel Freire.

-Actualmente está compaginando teatro y televisión. Por un lado le vemos con su obra Mercado libre y por otro con Doctor Mateo, ¿no se ha planteado decantarse por alguno de los dos géneros?
-No, no. Bueno, cada uno puede hacer lo que quiera pero yo considero que no tienes por qué abandonar una cosa por otra. Son técnicas diferentes e implican otros tiempos. Hay que buscar proyectos que te incluyan de otra manera y, bueno, si quiere se puede compaginar, aunque no tenga prácticamente tiempo libre.

-Su personaje en Mercado libre es un hombre sin escrúpulos, ¿qué le llamó la atención para interpretarlo?
-Los personajes son muy bonitos porque están llenos de contradicciones y no están terminados, de hecho se van construyendo poco a poco. Lo que a mí me interesó de la obra es la denuncia que hace y las cosas que deja expuestas, porque hoy día existimos muchos hombres como el de mi personaje. Es más, creo que es el modelo que se vende y se enseña en la televisión, es ese modelo de persona que todo lo consigue con dinero.

-Doctor Mateo está de parón por ahora, ¿cómo se siente en este proyecto?
-Pues maravillosamente. Además, los protagonistas tenemos que convivir muchas horas durante el rodaje. Cuando rodamos en exteriores tenemos que irnos a Asturias y aunque somos muy pocos personajes fijos y muchos ocasionales, nos llevamos todos muy bien.

-Su carrera es larga, ¿cuándo comenzó su incursión en el cine y en la televisión?
-Comencé hace muchísimos años. Hago teatro desde los quince hasta que a los treinta y algo me fui a trabajar a Buenos Aires. Primero estudié en la Ciudad de la Plata, una ciudad universitaria; formé parte de una compañía de teatro trece años allí y luego me fui a Buenos Aires. En Buenos Aires empecé a hacer televisión, primero con telenovelas como Más allá del horizonte y Cosecharás tus siembras. Pero la primera película que hice en España fue Sagitario a cargo de Vicente Molina Foix. Después ya vino Lucía y el sexo.

-¿Fue esta película la encargada de promocionarle en España?
-Me dio la posibilidad de que se me abrieran muchas puertas, que de pronto quisieran conocer a ese actor que hacía ese personaje. Luego vino una serie, Ana y los siete, y también otras películas. En televisión se veía mucho esta serie y me dio la oportunidad de darme a conocer. A partir de entonces he combinado cine, teatro y televisión.

-¿Qué recuerdos guarda de Paz Vega en Lucía y el sexo?
-Para mí Paz es un encanto. Me llevé muy bien con ella, aprendí muchas cosas, fuimos muy buenos compañeros y tengo su mejor recuerdo del rodaje de la película y de después en la vida cotidiana.

-¿Se sintió igual de cómodo con Ana Obregón en Ana y los siete?
-Tengo muy buena relación con Ana. Me parece una persona muy trabajadora y volvería a trabajar con ella sin ninguna duda. Nunca tuve un conflicto y aprendí mucho bajo su dirección. Ana sabe mucho de televisión; sabe de dónde viene la luz, qué cámara te está enfocando, y te aporta muchísimo durante todo el tiempo que pasas con ella.

-A simple vista ya se aprecia que es un hombre atractivo, pero ¿se siente encasillado con sus papeles de galán?
-Bueno, en algunos he hecho de galán, en otros he hecho de una especie de rufián. Supongo que eso tiene que ver con el aspecto de cada uno. Entonces, los autores van tirando de esto. Yo creo que lo más interesante es que eran personajes muy diferentes y muy cargados de vida.

-¿Es partidario de dejar su esencia en los personajes que interpreta?
-Yo creo que siempre hay algo de mí en los personajes, porque parto de mí. El instrumento sobre el que trabajo soy yo mismo. Lo que no me ha pasado es llevarme el personaje a casa una vez resuelto. Quizás sí me llevo la preocupación de cómo construir a ese personaje en el proceso de trabajo, pero como un ingeniero se lleva las preocupaciones sobre cómo construir un puente.

-¿Cuál es el personaje al que siempre ha soñado interpretar?
-No me lo han ofrecido, por tanto no lo sé. Pero cuando me ofrecen un papel, si me puedo permitir el lujo de elegir, lo hago y si no pues nada (risas).

-¿Prefiere el público de un teatro a esa audiencia que le ve a través de la pantalla?
-Me quedo siempre con todo el público. Ahora me conformo con elegir como medio el teatro, porque es mucho más directo. Trabajo con la energía de ese público, uno se da cuenta si tiene que tirar para arriba. Es algo que no puede explicarse, tiene que experimentarse. Me siento mucho más arropado con el teatro porque con el público de la televisión no hay ese lazo de unión.

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