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Daños colaterales de informar sobre el maltrato

El Estado quiere limitar las noticias de violencia machista por temor al efecto contagio

el 04 jun 2011 / 20:36 h.

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Hubo un tiempo en que cuando un hombre mataba a una mujer aparecía en la crónica de sucesos como crimen pasional. Familiares y vecinos no querían saber nada. Eran cosas de parejas. Asociaciones de mujeres y administraciones públicas llevaban tiempo trabajando para ayudar a mujeres maltratadas a alejarse de su agresor cuando su entorno les daba la espalda o les decían que aguantaran. Pero el asesinato en 1997 de Ana Orantes a manos de su marido tras salir en televisión denunciando su calvario supuso un punto de inflexión. Se empezó a hablar de violencia de género, se legisló contra un delito tipificado con unas características concretas, se crearon juzgados especializados y se pidió colaboración a los medios para hacer público un fenómeno que transcurría en el ámbito privado e instaurar la tolerancia cero en la sociedad.

El fenómeno es complejo y aunque investigadores y expertos no paran de buscar patrones de conducta entre los agresores, la mayoría coincide en que no hay un perfil. Si se concentran varios casos en fin de semana o verano, se habla de que la mayor convivencia desata la violencia del agresor. Si coinciden varios asesinatos en la tercera edad, se alude al mayor machismo en esa generación. Pero también alertan de conductas de dominio entre adolescentes. La práctica demuestra que "la complejidad del fenómeno plantea tantas aristas que hay que conocerlas y saber tratarlas", reconoce la directora general de Violencia de Género de la Junta, Soledad Ruiz. "Los maltratados son muy diversos, les mueven distintas motivaciones", destaca la antropóloga especializada Evelina Zurita.
Ellas siguen muriendo. En lo que va de año 28, nueve en Andalucía. 28 asesinatos en 155 días, pero se concentran en 13 de esos días porque en seis ocasiones hubo dos crímenes el mismo día. Otros seis con apenas 24 horas de diferencia. En 2010 hubo tres días con dos víctimas y 18 crímenes en días consecutivos y en 2009 seis días con dos muertes y 16 asesinatos seguidos.

¿Existe un factor imitación? ¿Hay más crímenes machistas justo después de un caso? El Ministerio de Políticas Sociales encargó un estudio estadístico al profesor de la Universidad de Granada Juan de Dios Luna. El estudio analiza los 545 asesinatos producidos entre 2003 y 2010 y demuestra con cifras que los homicidios "tienden a concentrarse temporalmente, al menos en una parte relevante de los casos". Afina más y señala que al día siguiente de un caso, las probabilidades de que se registre otro son 1,67 veces mayores. La probabilidad vuelve a subir a los diez días. "Podría conjeturarse un efecto a muy corto plazo, diríamos que instantáneo, y un segundo efecto más lento que aparecería el día 10", dice el informe.

Con el estudio en la mano, el delegado del Gobierno contra la Violencia de Género, Miguel Lorente, y la ministra Leire Pajín, hablaron de un efecto imitación en un 25% de los casos y lanzaron la propuesta de limitar el tiempo dedicado a estos crímenes a 30 segundos en los telediarios y de eludirlos en los sumarios. Hasta ahora, la reflexión sobre el tratamiento mediático de la violencia de género se había centrado en cómo se informaba, con guías de recomendaciones y códigos de autorregulación contra el morbo, pero no en minimizar esa información. Más al contrario, los medios habían sido una herramienta para visibilizar el drama.

La propuesta ha chocado a las asociaciones de mujeres y molestado a los medios por la intromisión en su labor.

En Andalucía, la Junta reconoce que la propuesta es "llamativa" y que su línea de trabajo es otra, basada precisamente en trabajar con los profesionales de la información para mejorar el tratamiento de este tema. "Los medios son uno de los instrumentos más valiosos para combatir la violencia de género, son quienes han facilitado que la ciudadanía conozca un problema que pasaba inadvertido", defiende Soledad Ruiz. A su juicio, no hay que "precipitarse" al hablar de un posible efecto imitación porque "no hay suficientes estudios científicos que lo corroboren, hay evidencias pero aún se está estudiando".
Para Ruiz, "una información bien dada ayuda a la víctima a dar el paso de marcharse y salva vidas y una noticia mal dada es usada por el agresor para aterrorizarla aún más". ¿Cuál es la diferencia? Eludir "el número de puñaladas o dónde se las dio" o mostrar imágenes del cuerpo. Además, insta a no dar "solo necrológicas" sino información positiva del número de denuncias que salvan vidas, las condenas o los dispositivos a los que pueden acudir las mujeres. "Habrá que valorar si en 30 segundos es posible dar todo eso".
La directora del Observatorio Judicial contra la Violencia de Género, Inmaculada Montalbán, coincide en que "hay que seguir investigando sobre el efecto imitación", pero añade que "aunque así fuera, la sociedad tiene derecho a conocer las violaciones de derechos humanos". Para Montalbán, el papel de los medios ha sido "decisivo para hacer público lo que antes era privado". Eso sí, coincide en que "ahora hay que trabajar el contenido de esa información", que debe profundizar en las causas y características de los crímenes, alejarse del morbo y "que nunca se justifique" al agresor.

La fiscal coordinadora de Violencia de Género en Andalucía, Flor de Torres, es partidaria de la "autorregulación" de los medios. "Con ello la libertad de información no se vería en ningún caso solapada con limitaciones", destaca. Cumplir con unos criterios "éticos y deontológicos" garantizaría una información "mucho mas aséptica, constructiva y con un alto índice de función social". Evelina Zurita, inmersa en un estudio con maltratadores condenados en la cárcel de Huelva, echa en falta una información más allá de "las muertes como datos cuantitativos". Reclama noticias contextualizadas, donde se aborden "las causas y consecuencias, y los contextos de ellos y ellas, que quedan limitados al lugar del crimen y detalles del asesinato". Reconoce que para ello "se necesita abordar las noticias con más tiempo" y una especialización de los informadores. Tiene claro que su labor pasa por la "sensibilización".

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