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Dar a luz para no ser madre

Decenas de madres renuncian cada año a sus hijos en el paritorio de un hospital. 69 mujeres tomaron esa difícil determinación el año pasado sólo en Madrid, Cataluña, Andalucía, Valencia y Castilla y León. La causa es casi siempre la misma: "No puedo asumir su cuidado". Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 15:54 h.

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Decenas de madres renuncian cada año a sus hijos en el paritorio de un hospital. 69 mujeres tomaron esa difícil determinación el año pasado sólo en Madrid, Cataluña, Andalucía, Valencia y Castilla y León. La causa es casi siempre la misma: "No puedo asumir su cuidado".

En grandes hospitales, como los madrileños de La Paz y el 12 de Octubre, se entregan cada año en torno a una docena de bebés. Asistentes sociales y personal sanitario prestan el apoyo emocional y psicológico a la madre para intentar que sea lo menos traumático posible. No existe un perfil determinado porque las situaciones son muy diversas, explica a Efe Soledad Pinedo, trabajadora social en el 12 de Octubre. Las menores de edad que renuncian al dar a luz son muy pocas, sí hay mujeres que tienen otros hijos que ya atienden con dificultades y en los últimos años ha aumentado el porcentaje de inmigrantes.

Un colectivo éste que ha crecido -dice Pinedo- y es también más vulnerable por los problemas económicos, laborales, horarios imposibles de compaginar con el cuidado de un niño, el hecho de afrontar solas esa responsabilidad y falta de apoyo familiar, circunstancias adversas que se repiten. Llegar al final del embarazo, cuando hay medios para evitarlo, y entregar a tu hijo es duro y conlleva una larga reflexión. "La mayoría -señala Pinedo- lo tiene decidido porque sabe que el niño va a estar bien cuidado, que tendrá unos padres que puedan cubrir sus necesidades, cosa que ellas no van a poder hacer".

La protección de menores es competencia de cada comunidad autónoma y en los casos de renuncia hospitalaria existe un protocolo que garantiza a la madre biológica la confidencialidad de su determinación. Generalmente, cuando una embarazada lo anuncia a su médico o en el hospital, es informada del proceso según la Ley de Adopción y también de las alternativas para que pueda quedarse con el niño -ayudas sociales y económicas o una guarda temporal del pequeño hasta que solucione su situación-, de manera que sea una decisión tomada libremente y sin ningún tipo de reproches.

Cuando el bebé nace, el protocolo obliga a comunicarle a la madre el sexo y se le pregunta si quiere verlo, a lo que la mayoría de las mujeres responden que no.

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