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¡Dar cera, pulir cera!

el 26 ago 2010 / 06:57 h.

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Para toda una generación, los que nacimos allá por mediados de los 70, Karate kid forma parte de ese particular grupo de películas que siempre llevaremos con nosotros (junto a títulos como las dos primeras entregas de Indiana Jones, la trilogía de La guerra de las galaxias, E.T., Los Goonies o Regreso al futuro), cintas que nos descubrieron la magia del cine siendo más o menos pequeños y que hoy, casi 30 años después, seguimos adorando sin echar mucha cuenta a sus posibles fallos. En el caso de Karate kid, resultaría imposible encontrar a alguien de ésos que ya hemos pasado la barrera de los 30 que no recuerde al señor Miyagi y su peculiar forma de entrenar a Daniel San.
Tan recordada es la cinta de John G. Advilsen que ahora, 26 años después, la Columbia ha decidido volver a apostar por una historia similar a aquélla que nos encandiló, pero con diferencias que empiezan por la edad del personaje, que cambia de 18 a 12, y por la localización de sus aventuras, que varía de California a China.
En esta nueva versión, Dreu Parker (Jaden Smith) es el chico más popular de Detroit hasta que él y su madre soltera se mudan a Beijing, donde Parker se enamora de una estudiante. Los niños tienen dificultades para formar una amistad entre sí debido a sus diferencias culturales y a la presencia del matón Cheng, que da a Parker el sobrenombre de The Karate Kid debido a sus limitaciones con el arte marcial. Con los matones constantemente acosándolo y sin nadie más a quien recurrir, las perspectivas para la nueva vida de Parker parecen ser muy malas... hasta que conoce al señor Han (Jackie Chan), un mentor y peculiar maestro de Kung-fu que enseñará a Parker a través de métodos poco convencionales. n

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