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Dar de comer a animales en la calle se multará con 500 euros

La nueva ordenanza recoge sanciones por las molestias que generen las mascotas.

el 08 ene 2011 / 18:35 h.

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Imágenes de la tormenta caída este mediodía en el centro de Sevilla.

Ir con una bolsa de pan para alimentar a palomas en la calle o colocar los restos del almuerzo sobre una hoja de periódico para que coman los gatos del barrio puede salir bastante caro a partir de la próxima primavera, en concreto por 500 euros. Ésta es la cuantía de la sanción, y es que la nueva ordenanza de animales que ultima el Ayuntamiento de Sevilla considera que esta acción es una falta leve que, eso sí, si se reitera puede llegar a convertir en grave, con lo que ya estaríamos hablando de palabras mayores de hasta 2.000 euros.

¿Y por qué multar al que da de comer a los animales, que para muchos no deja de ser una buena acción? Pues porque esta comida atrae a otros visitantes no tan bien recibidos (roedores, insectos...) y porque la cuestión en concreto de las palomas está derivando en un auténtico conflicto vecinal en barrios como el Fontanal o San Martín de Porres. Allí las aves ya son legión, con todo lo que esto supone: problemas con los excrementos, exceso de ruidos, daños en edificios, presencia de insectos...

Teniendo en cuenta que una colonia de palomas puede duplicarse en sólo un año si tiene alimento suficiente, y que encima muchas de las de Sevilla presentan problemas de salud, con esta medida lo que se pretende es empezar a controlar de una vez por todas una población de la que ahora se desconoce hasta su número, pero sí se sabe que es excesivo. Para ello, la nueva ordenanza recoge un artículo que prohíbe expresamente depositar alimentos que puedan atraer a animales indeseados, aunque con dos matices: se permitirá dar de comer en determinados espacios públicos siempre y cuando no sean desperdicios, así que se va a poder seguir dándole arvejones a las palomas en la Plaza de América, algo que por cierto con la actual ordenanza municipal (de 1990) en la mano es sancionable.

El texto ya redactado por la Delegación de Salud y Consumo, que dirige Teresa Florido (PSOE), se va a distribuir ahora por otras áreas municipales para que hagan sus indicaciones, todo ello con la intención de llevarlo al Pleno municipal de febrero para su aprobación inicial. Tras el periodo de alegaciones, el objetivo es que el visto bueno definitivo llegue ya en primavera, en el Pleno de abril.

Sin sanciones. La clave a partir de ese momento es que se aplique de verdad, algo que en la práctica no se ha hecho con la ordenanza que ahora se jubila porque de hecho nunca se ha multado. Aquí el objetivo de Salud y Consumo es conseguir la aplicación de servicios municipales clave como la Policía Local y Lipasam. "Es fundamental que se sancione, porque si no apaga y vámonos, por ello es fundamental el compromiso de otras delegaciones municipales", admite Teresa Florido.

Porque desde luego, lo que más llama la atención de la nueva norma es que las sanciones se elevan muy considerablemente: de 75 a 500 euros las leves, hasta 2.000 las graves y hasta 30.000 las muy graves. La ordenanza vigente fijaba las multas en un máximo de 150 euros, y en el caso concreto de alimentar a animales en la vía pública no pasaban de los 35 euros, aunque siempre recordando que en más de 20 años no se ha sancionado ni una sola vez por esta cuestión.

Entre el resto de cuestiones incluidas en la nueva norma destacan algunas a tener muy en cuenta por los dueños de mascotas domésticas, principalmente perros: se considera una sanción leve no recoger de manera "inmediata" los excrementos (una cuestión que ya se sanciona), pero por primera vez se recoge que es denunciable la "perturbación por parte de animales de la tranquilidad y del descanso" de los ciudadanos. Es decir, que si el perro de su vecino no le deja dormir ahora tiene base legal para denunciarlo, otra cosa es la guerra vecinal que podría desencadenar esto porque las denuncias no pueden ser anónimas.

Buena parte del texto se detiene en el control de especies peligrosas, y cuenta también con artículos para frenar el maltrato animal. Con todo, Teresa Florido considera que se ha cerrado una ordenanza "buena porque es moderna y muy completa", una tarea para la que se han analizado las normas que se aplican en ciudades españolas y europeas.

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