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Cultura

Darío Fernández: un imaginero en la National Gallery

El joven artista recreará un taller de imaginería para explicar cómo se trabajaba en las esculturas en los estudios del siglo XVII.

el 22 sep 2009 / 20:20 h.

El joven imaginero ultima los detalles de un niño Jesús. Al lado, el ‘San Juan de la Cruz’ que se recreará en la muestra.
"No todo el que sabe labrar un trozo de madera es capaz de tallar una imagen, ni todo el que sabe labrar es capaz de modelarla y pulirla, ni todo el que sabe pulir es capaz de pintarla..." (San Juan de la Cruz, 1542 - 1591). El arte de la imaginería, intrínsecamente sevillano, moldeado con el mimo de la artesanía y deslumbrante como las Bellas Artes, es el objeto de la gran exposición del otoño en Europa. La National Gallery no es la primera vez que repara en los grandes maestros del Barroco español, la mayoría de los cuales trabajaron desde la capital hispalense (Murillo, Pacheco, Zurbarán, Alonso Cano...), pero sí se estrena el museo de Trafalgar Square en la exposición de sus imágenes escultóricas, que se presentarán en la muestra The sacred made real (del 21 de octubre al 24 de enero) enfrentadas a las pinturas de grandes maestros "para determinar cómo éstos se apoyaron en la práctica directa de la escultura para realizar sus cuadros".

Hasta aquí todo correcto. Las dudas surgen entre los responsables de la National Gallery cuando tratan de predecir la reacción del público anglosajón ante esas imágenes de exacerbado realismo, de una crudeza sin paliativos, que aún procesionan por las calles de Sevilla. En su afán pedagógico, la exposición The sacred made real (Lo sagrado hecho real), que así se titula la muestra, mostrará en paralelo "una exposición especial que explora las dificultades técnicas de la elaboración de una escultura policromada".

Esta recreación, que mostrará cómo se trabajaba en los talleres sevillanos, como el más célebre de Pacheco, suegro de Velázquez, girará en torno a la reconstrucción de la talla San Juan de la Cruz (que se encuentra en la National Gallery of Art de Washington), obra de Francisco Antonio Ruiz Gijón (conocido por ser el autor de El Cachorro) realizada en 1675. Para darle forma a esta réplica, la National Gallery se ha llevado años visitando los talleres imagineros de la ciudad, hasta que reparó en el estudio de Darío Fernández, un joven escultor curtido desde 1992 en este arte centenario, que recibió el encargo en 2004. "No era una obra muy conocida, pero su calidad es extraordinaria", explica a El Correo Fernández, cuya labor en la exposición The sacred made real va a ser "explicar el proceso técnico de una escultura policromada de una forma sencilla; enseñar de manera abreviada cómo se trabaja este tipo de obras", que según relata el imaginero, "se hace prácticamente igual que en el siglo XVII", cuando Sevilla era un hervidero de talleres artísticos que trabajaban a destajo para atender las peticiones de conventos con las arcas repletas.

La única diferencia, explica Darío Fernández, "es la aplicación de los óleos, antes eran de factura artesanal y ahora son industriales; poco más". Eso sí, mientras que en el siglo XVII, pintores de renombre se encargaban de la policromía de las esculturas -la mayoría de ellas fueron pintadas por el propio Pacheco-, "hoy en día el escultor se tiene que encargar de todo, no hay pintores especializados".
dificultades. La elección de este San Juan de la Cruz de Ruiz Gijón (imagen inferior) para reconstruir este proceso de trabajo radica en que los "importantes estudios del equipo de conservación de escultura de la National Gallery de Washington -donde viajará la muestra con posterioridad a Londres-, han revelado la enorme complejidad del proceso de elaboración, desde el tallado y la aplicación del yeso al toque final de la pintura, que vuelve la escultura real", explica el mismo museo.

Para Darío Fernández, este encargo supone, no sólo una oportunidad única, sino su primera experiencia fuera de España. Para ello, ha tenido que trabajar a través de fotografías -la pieza no sale de Washington-, y más que una réplica exacta, Fernández ha optado por una "versión reducida. "En la imaginería se puede innovar poco", reconoce el imaginero: "Está todo dicho y hecho. Se puede aportar en matices, pero es un lenguaje muy complejo que hay que respetar. Hay quien se sale de la línea y se nota. No te puedes descarrilar, sobre todo porque además de obras de arte, el escultor tiene que tener presente que trabaja con imágenes de culto".

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