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De amarillo a castaño oscuro

Un imperio mediático basado en la basura se desmorona tras el caso ‘News of the world'.

el 24 jul 2011 / 07:21 h.

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Un drama tan británico como Cumbres borrascosas se iniciaba con la aparición de un espectro, y en el esperpento del caso News of the world , el periódico basura del magnate Rupert Murdoch, parece como si el espectro de la adolescente asesinada Milly Dowler hubiera vuelto para atormentar, con una justicia que últimamente no alcanza a ningún poderoso, a quienes hicieron caja vendiendo basura con su desaparición, y aumentaron la desesperanza de sus padres borrando los mensajes de su buzón de voz después de espiarlos.

Desde hace dos semanas dos exdirectores del dominical y los números 1 y 2 de Scotland Yard han ido cayendo como marionetas mientras Murdoch , dueño de este imperio elevado en el sensacionalismo, intentaba zafarse en la Cámara de los Comunes de los hilos con los que manejaba a sus marionetas caídas en desgracia.

El escándalo le ha costado deshacerse de un periódico de 168 años y ha abortado la adquisición de un canal de televisión, Bskyb . ¿Resistirán este acoso a su imperio los 7.600 millones de dólares que Forbes calcula como la fortuna del decimoséptimo hombre más rico del mundo?

Rupert Murdoch nació hace 80 años en Australia, hijo de un director de periódicos regionales. Se nacionalizó estadounidense en 1985 para cumplir la ley federal que obliga a que los directores de cadenas de televisión sean norteamericanos y así encabezar la Fox; ha tenido tres esposas (la última, Wendi Deng, que lo ha defendido a tortazos, es 38 años más joven que él) y tiene seis hijos: James, nacido en 1972, sigue los pasos de su padre y también ha comparecido ante los Comunes por las escuchas y los sobornos que han ensombrecido la gestión del periódico.

Rupert Murdoch no empezó su carrera precisamente como botones. Desde la empresa paterna, News Limited, comenzó por adquirir el diario Sunday times de la perdida ciudad de Perth (Australia) y ha acabado dueño de una galaxia de incontables diarios y televisiones por todos los países de habla inglesa y buena parte de Asia. Son suyos hasta los estudios 20th Century Fox.

Por supuesto ahora es mucho más que un supercotilla aficionado al espionaje. La influencia política de su imperio mediático es inmensa, y, aunque el magnate se ha definido más de una vez como ultraliberal, ayudó en su primera campaña -y en la justificación de la Guerra de Irak- al laborista Tony Blair, pero hundió al también laborista Gordon Brown, y, en un giro de línea editorial, le prestó toda su artillería en campaña electoral al luego primer ministro David Cameron... e incluso le cedió un jefe de prensa recién salidito de la redacción del News of the world, Andy Coulson, detenido antes que Rebekah Brooks, mano derecha de Murdoch, por el caso de las escuchas. El cambio de chaqueta no es inédito: en los 80 el Murdoch apoyaba sin fisuras a la Dama de hierro, la conservadora Margaret Thatcher.

La vergüenza ajena del tabloide News of the world apenas cuestiona el modo de hacer periodismo en países como España. Esa misma basura se hace aquí para la televisión. Ahí está la deriva amarilla del caso Ortega Cano y del periodismo rosa en general. En los últimos años ha calado además el sesgo políticamente retorcido y agresivo en ciertos canales de TDT.

Con jefes como Murdoch el oficio de periodista ha acabado en el cubo de la basura de tanto rebañar en él, y a la crisis global que no distingue a la hora de vaciar entre redacciones o la Seat de Martorell, se suma con este caso una caída de credibilidad sin precedentes y el reto del nuevo soporte de internet. Murdoch ha demostrado con el escándalo de News of the World que la salida no está en hocicar la basura ni en profanar adolescentes. ¿Estará en hacer relatos objetivos?

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