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De aquellos polvos, estos lodos

Buena parte de los beneficios de la época de bonanza se dilapidaron y ahora se están cobrando las consecuencias de malas gestiones y decisiones.

el 31 mar 2013 / 01:08 h.

Levante - SevillaFC. / Marcamedia Levante - SevillaFC. / Marcamedia

Con partidos como el de ayer quedan dos cosas bastante claras. La primera dice que con esta plantilla es prácticamente muy difícil lograr una plaza europea. Hay varios buenos jugadores –muy valiosos– pero hay grandes carencias en algunas parcelas que han lastrado de forma extraordinaria a este equipo durante la temporada y que lo seguirán haciendo durante los nueve partidos que quedan de Liga. Desde la dirección deportiva sabrán las decisiones que toman pero pongo sólo un ejemplo: si se dice que se rechaza una oferta de cesión y opción de compra por Babá por cuatro millones de euros, o se ha perdido la razón o no se está diciendo la verdad. Yo, personalmente, me inclino por la segunda de las opciones planteadas para ser lo más benévolo posible.

Lo segundo que queda bastante claro es que hay que ir mentalizándose para purgar de nuevo un segundo año consecutivo sin jugar en Europa. Bastante descolgados de la última plaza que da derecho a jugar la Europa League hay que recurrir a una especie de milagro para poder sacar los puntos necesarios. En el Sánchez-Pizjuán se han ganado seis partidos seguidos que han logrado alejar el fantasma del descenso que dejó el anterior entrenador pero la desilusión por no alcanzar el objetivo, ojo, puede llegar en cualquier momento, terminar con esta racha de victorias y vagar sin rumbo los partidos que resten hasta el final de temporada. De aquellos polvos vienen estos lodos y el gasto a troche y moche en futbolistas y sueldos que no aportaron prácticamente nada –el prácticamente es un mero cumplido– tiene buena parte de culpa de la delicada situación económica del club. No todo es consecuencia de la crisis económica. Buena parte de los beneficios de la época de bonanza se dilapidaron y ahora se están cobrando las consecuencias de malas gestiones y decisiones.

Ahora hay nueve días hasta el próximo partido en los que los chicos de Emery, y el míster, deberán reflexionar sobre estos resultados fuera de casa. Igual es porque no hay más. Espero equivocarme.

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