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De avispado cazador a torero de tronío

Estaba cantado que el pleno del Congreso celebraría ayer una metafórica cacería del PP contra Mariano Fernández Bermejo por compartir montería con el juez Garzón, pero el ministro esquivó los disparos y hasta pudo marcharse del hemiciclo aclamado por los suyos con gritos de "¡torero, torero!"...

el 15 sep 2009 / 22:52 h.

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Antonio del Rey (EFE)

Estaba cantado que el pleno del Congreso celebraría ayer una metafórica cacería del PP contra Mariano Fernández Bermejo por compartir montería con el juez Garzón, pero el ministro esquivó los disparos y hasta pudo marcharse del hemiciclo aclamado por los suyos con gritos de "¡torero, torero!".

Claro que tuvo el respaldo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien el líder del PP, Mariano Rajoy, exigió al comienzo de la sesión de control la cabeza del ministro, y todo, según él, por el "degradante y bochornoso" episodio de la cacería con el juez de la Audiencia Nacional. Zapatero le hizo notar que otras son las cosas que a él le parecen "bochornosas y deleznables", esto es, las tramas de corrupción supuestamente vinculadas al PP y que investiga el juez Garzón.

Como el presidente se ha negado a darle la pieza, Rajoy, en un insólito ejercicio de transmutación, le ha dicho a Zapatero que desde ayer se ha convertido "en el propio señor Bermejo" y por tanto en responsable de todo lo que le ocurra al ministro en su relación con el magistrado "irresponsable" que investiga redes corruptas. El jefe del Gobierno rogó sosiego y espetó al jefe de la oposición que no estaba planteando los problemas de los ciudadanos españoles, sino los suyos, "que no sabe o no puede resolver".

Cuando Bermejo comenzó a contestar sus preguntas, ya se habían marchado Zapatero, De la Vega y Rubalcaba. Primero le preguntó a Federico Trillo, a cuenta de la huelga de jueces y magistrados, y ello para pedirle el cese antes de que alguien "le cuelgue como un trofeo". Guillermo Mariscal, animado por el ambiente cinegético, le llamó luego "escopeta del sectarismo" con el que dispara Zapatero. Y para acabar, Juan José Matarí, preocupado por el retraso judicial, consideró "inhabilitado" para el cargo.

Bermejo, tras respondert atacando varias preguntas, y con emoción en la voz y expresión rotunda, dijo los que buscaban su cabeza: "Yo no estoy atado aquí por nada personal, estoy aquí por un proyecto que voy a defender. Y no dimito porque tengo que trabajar por este país". La ovación de los socialistas fue entusiasta. Se pusieron en pie y gritaron "¡Torero, torero!", a lo que él respondió lanzándoles un beso con la mano.

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