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De cómo Camps acabó en el banquillo

El TSJ de Valencia juzga al expresidente por un delito de cohecho impropio pasivo al aceptar presuntamente regalos

el 11 dic 2011 / 20:39 h.

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Hoy se sienta en el banquillo Francisco Camps. Han pasado más de tres años desde que saltara a la luz el escándalo de los trajes, el llamado caso Gürtel. Desde entonces se han escrito muchos capítulos de esta trama que parece que empieza a ver el final hoy en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

Desde que estallara la trama, el 6 de febrero de 2009, han transcurrido meses de comparecencias, rumores, decisiones judiciales, filtraciones. Se ha hablado de cohecho, de financiación ilegal... Pero el ya expresident valenciano siempre se ha declarado inocente: “Es un montaje, acabará en nada”, decía aún cuando se levantó parte del secreto del sumario hace un año. Y es que el calvario político-judicial de Camps comenzó con la instrucción de la causa de los trajes por decisión del entonces juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, con el fin de investigar una supuesta trama de corrupción ligada a cargos del PP y liderada por Francisco Correa.

En febrero de 2009, la Justicia reclamó a la Consejería de Turismo los contratos a la empresa Orange Market, vinculada a la trama, y la Policía detuvo en Valencia a su responsable Álvaro Pérez, alias El bigotes, relacionado con Correa y que había trabajado en la organización de actos del PP valenciano.

Fue entonces cuando la Fiscalía Anticorrupción vinculó a Camps con la investigación de esta trama por el regalo de varios trajes por parte de empresas implicadas. Se filtraron conversaciones telefónicas entre Pérez y Camps, donde el president lo llamaba “amiguito del alma”. En estos años, la dirección del PP decidió destituir a Ricardo Costa, imputado como Camps, como secretario general del partido en Valencia. Pero Camps siguió contando con la confianza de los suyos y se mantuvo al frente de la Generalitat, ganó de nuevo las elecciones en su Comunidad, y los máximos dirigentes del PP nacional lo continuaron respaldando públicamente. El golpe de gracia a la carrera de Camps lo dio el auto del magistrado José Flors, que abría juicio oral a Camps por los trajes. Y el aún diputado del PP tuvo que abandonar la presidencia valenciana el pasado 20 de julio, eso sí, proclamando su completa “inocencia” y haciendo un “sacrificio” para no perjudicar la campaña electoral de Mariano Rajoy para las elecciones generales.

El fiscal pide para Camps y Costa, que también será juzgado, una sanción de más de 41.000 euros por un delito de cohecho impropio pasivo al aceptar el regalo de varios trajes efectuados por empresarios, presuntamente para ganarse su favor. De ser condenados, lo serían por “corrupción”. Quizá hoy, como otras veces, vuelva a afirmar que es inocente. Pero esta vez serán nueve personas, las que forman el jurado popular, quienes deberán valorar si el Ministerio Fiscal tiene razón o si el expresident de la Generalitat siempre decía la verdad cuando afirmaba que él pagó los trajes. El juicio, que será retransmitido pese a las quejas de Camps y Costa, es, además, el primero en el que expresidente autonómico es juzgado por un jurado.

Más de un centenar de testigos y peritos desfilarán esta semana. Entre ellos Rafael Betoret, exjefe de gabinete de la Consejería de Turismo, y Víctor Campos, exvicepresidente de la Generalitat, ya condenados tras declararse culpables de los mismos cargos que se imputan a Camps. Así como la plana mayor de la trama Gürtel, con Francisco Correa, Pablo Crespo y Álvaro Pérez o el famoso sastre José Tomás, que recibió de Camps los encargos de trajes que supuestamente pagó la red corrupta. Si el calendario se cumple, el veredicto se conocerá el próximo día 23.

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