Cofradías

De cómo se ha recuperado el sueño de Rodríguez Ojeda

Hasta el domingo la Macarena exhibe en la sede de la Fundación Cajasol el resultado de la compleja restauración del manto de tisú

el 14 mar 2013 / 20:37 h.

Cuando el próximo martes la Macarena amanezca en la Basílica sobre su paso de palio luciendo el manto de tisú tal y como relumbraba el día de su bendición en San Gil, el Viernes de Dolores de 1930, los macarenos habrán visto cumplido un gran anhelo. Será ya en el paso, extendido con mimo sobre un nuevo pollero, cuando se vea rematado felizmente un largo proceso de restauración que ha logrado devolver su primitivo esplendor juanmanuelino a esta joya patrimonial de la Semana Santa sevillana.

Casi cuatro años de trabajo han sido necesarios para recuperar el dibujo y las dimensiones originales de un manto cuyo importe alcanzó en su día las 36.000 pesetas, incluido el tisú verde proporcionado por la empresa valenciana Tejidos López, y que fue costeado por una suscripción popular encabezada por el mismísimo Rey Alfonso XIII. Ochenta y tres años después de su estreno, la obra definitiva que Juan Manuel Rodríguez Ojeda soñó para la Virgen de la Esperanza, "la devoción de toda su vida", ha resurgido de sus cenizas.

Hasta el próximo domingo, la sede de la Fundación Cajasol, en la plaza de San Francisco, acoge la exposición El Manto de Tisú de la Macarena. El sueño de Juan Manuel recuperado, en la que puede admirarse el resultado final de lo que, en palabras de Andrés Luque Teruel, uno de los integrantes de la comisión técnica de seguimiento, ha supuesto un "complejísimo proceso de restauración", orientado siempre a la recuperación de su dibujo primitivo, el mismo que Rodríguez Ojeda trazó con carboncillo en el patio de su casa de Duque Cornejo en el caluroso verano de 1929.

"El tiempo, el uso y las intervenciones habían alterado el manto que maravilló a los sevillanos y visitantes de la Semana Santa de la Exposición Iberoamericana, deterioriado los materiales y alterado el diseño con que fue concebido", explicó ayer el hermano mayor de la Macarena, Manuel García, durante la inauguración oficial de la muestra.

El proyecto original con la firma de Juan Manuel, que algunos integrantes de la comisión de seguimiento de la restauración llegaron a ver con sus ojos en el taller de Carrasquilla, se dio por desaparecido. De ahí que tres de los cuatro años empleados en su restauración se hayan destinado por entero a recuperar su dibujo primitivo, labor en la que ha jugado un papel clave el dibujante y diseñador gráfico cordobés Rafael de Rueda Burrezo que, apoyado en la escasa documentación fotográfica de la época -se llegaron a recopilar fotografías hasta de publicaciones extranjeras-, logró reconstruir el diseño original, la pauta y la trama del manto.

Una vez recuperada su compleja estructura en una plantilla a tamaño natural del manto, en el taller de bordados de Fernández y Enríquez de Brenes se ha llevado a cabo durante los últimos seis meses el "trabajo de reintegración" de las piezas sobre un nuevo soporte de tisú elaborado a imagen y semejanza del original en la Casa Garín, de Valencia. Para ello, las maestras, oficiales y aprendizas del taller han empleado los mismos materiales (hilos de oro fino) y respetado los mismos puntos originales del bordado de Rodríguez Ojeda. El respeto a la obra primitiva ha sido tan escrupuloso que hasta las lentejuelas que adornan los bordados son las originales, una vez limpiadas y reintregradas.

Acompañado por el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, y por el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, el hermano mayor de la Macarena, Manuel García, subrayaba ayer durantela inauguración dela muestra que la recuperación del manto de tisú "ha supuesto, creemos, todo un hito en la historia de la restauración del bordado que forma pate del patrimonio de las hermandades y cofradías". Recuperado el sueño de Juan Manuel, Sevilla ya "puede admirar en color lo que sólo conocíamos en sepia".

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