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“De esta crisis todos somos responsables”

Josef Ajram, deportista extremo y day trader, presenta ‘Prepárate para triunfar’, una propuesta de emprendimiento y regeneración del modelo de vida basado en experiencias personales.

el 07 ene 2015 / 12:46 h.

Ajram_IF Josef Ajram posa en una reciente visita a la redacción de El Decano Deportivo. Foto: Inma Flores. Se puede vivir al límite y buscar los límites en la profesión y en los hobbies, y al tiempo ser conservador, llevar tatuajes y tener una gran capacidad para el análisis, en la Bolsa, en las pruebas deportivas y en la vida. No deja indiferente y casi nunca dice lo que la gente quiere escuchar. Ha escrito ‘Prepárate para triunfar’, una propuesta de emprendimiento y de regeneración del modelo de vida. —No sé si todo el mundo puede triunfar, pero lo que me parece difícil es triunfar a su modo. —Más que ser como yo, lo que quiero es hacer reflexionar sobre todo a la gente más joven. Tenemos un 57% de personas entre los 18 y 25 años que están en paro, y les quiero hacer ver que si yo, un tío tatuado, un poco fuera de la norma, se marcó un objetivo profesional, lo luchó y lo consiguió, quizás ellos también pueden. No caigamos en la trampa de decir no puedo, no puedo llegar. Ya veremos si puedes o no, pero intentémoslo, agotemos los recursos. Esa es la reflexión. —Aboga por un cambio que, más que mental, es casi cultural en este libro. —Cada cual tiene su camino, yo no digo que todo el mundo se ha de dedicar a la Bolsa e ir tatuado, pero sí tener este modo de vida. Yo soy autónomo desde hace 13 años y no pasa nada, esto de no saber cuánto voy a cobrar el mes que viene o no tener unas vacaciones pagadas pues no me ha generado una inquietud, y llevarme a eso de qué pasa si no lo consigo, si sale mal. A todos nos han salido cosas mal. En estos momentos que vivimos en esta contaminación de negatividad, creo que es bueno que las personas a las que nos ha ido bien, que tenemos un trabajo, que somos felices, lo comuniquemos, lo transmitamos. —Está convencido de que hay talento en cada persona. —Todo el mundo sabe hacer bien una cosa. Tú haces bien las entrevistas, ella hace muy bien las fotos. Ahora, si además de las entrevistas quieres dedicarte a la Bolsa, pues eso ya es más difícil. Todo el mundo sabe hacer una cosa muy bien, o dos, pero no veinte. Sepamos cuál es nuestra especialidad y centrémonos en ello, pero a muerte. —De lo que no me convence seguro es de que intente uno de sus retos deportivos. —Los retos deportivos son mucho más fáciles que todo lo anterior. Me gustan cosas de larga distancia, que me diviertan, conocer sitios increíbles que el deporte me permite, pero aunque son retos llevados al extremo, no dejo de ser un aficionado, lo hago por divertirme y vivir experiencias. —No sé si es muy divertido afrontar cinco ironman en cinco días. Es increíble. ¿Cómo lo hace? —Hacer cinco en cinco días y en cinco islas diferentes, con la dificultad del desplazamiento. ¿Qué cómo se hace? No lo sé, es difícil de entender porque son distancias grandes, duermes muy poco, estás muy cansado… pero el cuerpo va programado a una serie de cosas y si te piden que corras un metro más no lo haces. Te demuestra que la mente tiene un poder increíble y que puedes hacer cosas que nunca hubieras soñado. —¿Y cuál es la siguiente aventura? —Me voy otra vez con Santi Millán, mi buen amigo, con el que he grabado dos documentales en el desierto y en Sudáfrica. Ahora vamos a grabar otro de una carrera en bici sobre nieve, que se llama Snow Epic. Son unas bicicletas especiales, con unos neumáticos muy aparatosos, que te permiten ir sobre la nieve. Hay una carrera de cuatro días en Suiza, del 14 al 18 de enero y vamos a grabar ese documental. Para la nieve no está nadie preparado, pero Santi es un tío que entrena, le gusta mucho la bici. Sí que va más atareado que yo por la serie de televisión que está grabando, está viviendo en Madrid entre semana, pero es un fanático de la bici y ya empieza a tener batallas encima. —En ‘Prepárate para triunfar’ no deja títere con cabeza. Me llama la atención que reprenda también al ciudadano que es víctima de la crisis económica. —De cada error debemos tener una enseñanza. Si esta crisis pasa con el único mensaje de que ha sido culpa de los bancos, no hemos aprendido. Si la gente quiere acabar pensando eso me parece bien, cada uno es libre. Pero yo me siento con la obligación de dar una dosis de realidad. Si tú fueras notario y yo estuviera aquí firmando una hipoteca tú no estarías apuntándome con una pistola. Debemos ser muy autocríticos, porque la autocrítica nos va a conducir a que en el futuro no nos vuelva a pasar esto. Si no, en cinco, diez, quince o treinta años vamos a estar igual. No voy en contra del señor al que le han enchufado unas preferentes, ni en contra de los bancos. Estoy en contra de todo el mundo, en el sentido que todo el mundo tiene su parcela de responsabilidad. Y hemos de ser consecuentes. —Es muy crítico con el fraude menor que es tan habitual en el día a día. —Si queremos un estado del bienestar como al que estamos acostumbrados lo hemos de pagar, porque si no no lo vamos a tener. Y no nos quejemos luego. Si me viene el fontanero y me puedo ahorrar el IVA claro que es tentador, pero entonces en el futuro no muy lejano no nos quejemos de que la sanidad no es tan buena, o de que las pensiones no son las que esperábamos. Para gastar hay que ingresar y el Estado es como una empresa. España tiene ahora una deuda de un billón de euros. Llegará un momento en que esto estallará y desde la Unión Europea nos dirán, oye todas esas pensiones hay que bajarlas porque no se puede pagar. Todo el mundo tiene su dosis de responsabilidad. —Y la Bolsa, que es donde trabaja, ¿no es cómplice importante de este sistema financiero y de la crisis? —La Bolsa como tal no ha influido nada en la crisis, lo que intenta es dar un precio justo a la valoración de un balance de una empresa. Si el Banco Santander gana mucho dinero, pues subirá, si pierde, bajará. Es un acuerdo entre demanda y oferta. La influencia de la Bolsa sobre la gente de la calle es nula. Es un mecanismo para que la gente intente diversificar su ahorro. Hay 9 millones de españoles que tienen sus ahorros en Bolsa y nada más. —Y que los invirtieron en Bankia, por ejemplo. —Pero eso es una estafa. Es como decir que todos los catalanes son independentistas porque tengo un amigo que lo es. Se trata de unos casos realmente excepcionales, la estafa de Bankia, Bouex, Pescanova... En un mercado en el que se negocian cada día 4.000 millones de euros en España no se puede generalizar. Bankia ha sido una continuación de despropósitos, uno detrás de otro, preferentes, tarjetas black, uno a la cárcel… manipulación de los balances. Si me toman el pelo hay que denunciar. La queja en el bar no tiene ninguna eficiencia. Si se reúnen 100.000 accionistas y meten una querella a Bankia igual puede haber algo, pero la gente ha de quejarse denunciando. —Dice que le sorprende que en este país nadie haya salido a romper escaparates. Pero el fenómeno Podemos puede ser algo así, una revolución. —Es cierto que ha capitalizado esa crispación. No estoy a favor de Podemos, pero la parte positiva del asunto es que por fin la gente se ha quejado. La gente no hacía nada, y ha mostrado su cabreo así. A partir de aquí, yo pienso todo lo contrario a ellos. Cada uno debe decidir qué es lo mejor para su país los próximos cuatro años. Una cosa es capitalizar un cabreo y otra ser consciente de las consecuencias que puede traer capitalizar un cabreo en un partido determinado. Queda un año para las elecciones generales y creo que vamos a ver de todo todavía. —No sólo es una desconfianza en la política, es también en el sistema. —La decepción en los políticos es generalizada, está bien que haya un relevo generacional en todos los partidos, como parece: Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Garzón, Tania Blanco… pero no tendría expectativas muy altas. En los últimos 30 años ha habido políticos correctos pero siempre sale algo. Yo veía a Rodrigo Rato y decía, ostras este tío ha de ser bueno. Presidente del Fondo Monetario Internacional... este tío no puede robar. Y te sorprende. Ha de haber algo que es muy difícil de controlar. —¿Tiene la sensación de que se ha convertido en una especie de confesionario? Influye en decisiones vitales de las personas. —Ahora todo esto lo voy entendiendo más, pero sobre todo al principio era una responsabilidad no buscada. Una de las contradicciones de mi vida es que siempre he luchado para no tener jefes y a través de las redes sociales, de los libros, de repente tengo un montón de jefes, gente que sabe lo que hago, que opina sobre lo que hago… ahora ya lo llevo mejor. Pero ha sido raro. Acepto la responsabilidad y si puedo ayudar a alguien con este libro u otro y le puedo dar la confianza necesaria para tirar adelante su pequeño o gran proyecto pues encantado de la vida de haber contribuido. —¿La conclusión final del libro puede ser que nadie debe esperar un salvador, sino que hay que buscar dentro de uno mismo? —Vivimos en una sociedad en la que hay mucho miedo a fallar, lo que quiero decir es que, hemos vivido un cambio de modelo laboral, eso lo tengo clarísimo. Por ejemplo, en el sector de la prensa. Cuánta gente no se ha ido a la calle. Pues aquella persona que ha sido periodista diez años es muy bueno escribiendo. Conozco a varios que han abierto diarios online, o revistas para Ipad, y van funcionando. Se trata de buscar opciones en vez de esperar sentado en casa a que te llame un periódico para cobrar lo que cobrabas hace siete años. Eso no va a suceder casi seguro. Evidentemente todo el mundo no puede ser un emprendedor, pero sí que creo que hay más gente capacitada para desarrollar su propia idea de la que hay actualmente y eso aliviaría la tasa de desempleo. —¿Se atrevería a buscar fortuna en la Bolsa de Estados Unidos? —No se trata de atreverse o no, es un tema de especialización. Aprendí hace quince años la Bolsa española y aquí me he quedado. Es otra manera de actuar, otros horarios, y la Bolsa española da para mucho.

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