Deportes

De la antigua gloria emana el presente

el 01 sep 2010 / 22:13 h.

Jorge Molina, en el momento de ser retirado del terreno de juego.

En el antiguo Palacio de los Serrano, bajo el abrigo de la Ávila más monumental y misteriosa, reposa uno de los tesoros de la antigua Copa de la República -embrión de la actual Copa del Rey-. 

En un estante repleto de polvo de su biblioteca luce una fotografía de color sepia fechada en mayo de 1936. Con España sumida en una de sus crisis más convulsas y el fútbol patrio fracturado de norte a sur, el Real Betis rendía visita al Sabadell.

Y de aquel encuentro se conserva un grabado y una dedicatoria rubricada con el puño y la letra de Saro, emblema del Betis de los años 30. Aquella instantánea permanece en el corazón de los eruditos que devoran páginas y páginas amarillentas de la historia balompédica.

Entre aquel Real Betis y el de hoy han proliferado miles de secretos, confesiones y anécdotas. Y han nacido en una de las competiciones que más noches mágicas ha regalado a la abnegada y centenaria afición verdiblanca.

O tardes, como en aquellos finales de temporada de la década de los 50 y los 60 cuando el torneo del KO se celebraba cuando la Liga expiraba. La Copa, aquella que alzó el legendario Esnaola en 1977, es sinónimo de gloria en la singladura de los condenados al éxito efímero.

Y el Real Betis regresó ayer a una competición enferma de melancolía y nostalgia. Con Jorge Molina, la nueva esperanza del escuadrón de los justicieros de Pepe Mel, lesionado y Emana reclutado para la causa del ejército heliopolitano.

El Salamanca, el de Óscar Cano y el veterano Quique Martín, fue el invitado a una obra de teatro adaptada a los nuevos tiempos. Con las gradas sedientas de hazañas y Pepe Mel preso del recuerdo, el conjunto verdiblanco asió el billete hacia la tercera ronda.

La silueta de un Primera ya se dibuja camino de La Palmera, allí donde el Betis, Real y Balompié, trata de recuperar aquel lujo de mediados de los 70. Esnaola, protagonista de aquella final del 77, sonrió hacia el infinito...

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