Local

De la calidad democrática al "espectáculo lamentable"

Los populares elevaron el tono del debate en el Parlamento

el 21 jul 2011 / 21:37 h.

TAGS:

El debate sobre transparencia y calidad democrática degeneró ayer en un "espectáculo lamentable" de la política, en palabras de la presidenta del Parlamento, Fuensanta Coves. El PSOE y el PP cerraron el curso político a voces y se despidieron, hasta septiembre, acusándose de "antidemócratas". La presidenta tuvo que suspender el debate porque se había impuesto la algarabía de colegio. Esto ocurrió ya casi al final de la jornada, cuando el portavoz adjunto del grupo socialista, José Muñoz, defendía su posición desde la tribuna.

Los populares habían gastado sus diez minutos en acusar al PSOE de dar un "golpe de Estado al municipalismo", de perseguir a los alcaldes del PP por "tener enquistada la venganza" tras perder las municipales. Muñoz subió al estrado y empezó a cuestionar el esfuerzo que dedican los alcaldes del PP en la Cámara, mencionó al de Sevilla, Córdoba, Huelva y Jerez, y la bancada popular entró en ebullición. Los gritos y golpes en la mesa enmudecieron al portavoz socialista que, indignado, pedía "un poquito de democracia".

Muñoz ya no pudo enlazar ninguna de las ideas que llevaba preparadas y sucumbió al diálogo directo con los diputados del PP. Perdió tiempo y los populares se pusieron en pie y elevaron el tono para exigir que abandonara la tribuna. Coves llamó al orden una, dos, tres veces, pero la rebelión parecía irremisible. La presidenta incluso tuvo que llamar la atención a su compañera de mesa, la alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo, que también exigía a Muñoz que dejara la tribuna. "Deja de mandar, tú no estás presidiendo esta Cámara", se le oyó decir. Pero ya no fue capaz de reconducir el debate: "Estamos dando un espectáculo lamentable. Ofrecemos imágenes de las que nos vamos a avergonzar con toda seguridad", dijo.

El portavoz del PSOE descendió finalmente del estrado sin haber concluido su discurso, mientras los populares gritaban: "¡ERE no, alcaldes sí!". La honorabilidad de la clase política, que esgrimió Griñán hace dos semanas cuando arrancó este debate, quedó ayer hecha trizas.

  • 1