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De la memoria y el olvido

Por algunas de mis carpetas andará la firma de uno de esos personajes que se han quedado sin calle en Sevilla rubricando la sentencia que me condenaba a cinco años y un día de prisión...

el 15 sep 2009 / 06:13 h.

Por algunas de mis carpetas andará la firma de uno de esos personajes que se han quedado sin calle en Sevilla rubricando la sentencia que me condenaba a cinco años y un día de prisión; se convirtió en desmemoria mucho antes de que cayera el rótulo. De la memoria que tienen las calles hablan a las claras libros que, como el de Santiago Montoto, tratan de su historia: la que más y la que menos ha tenido ya varias y, seguramente, tendrá otras; la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica a ésas que cambiarán de titular tiene por tanto mucho que ver con la desmemoria pero manda poco en el recuerdo que se consigna y se data a fin de que pase a ser Historia. Porque la memoria es exactamente lo contrario, por ejemplo, el caso de esos enterrados en fosas comunes para los que no sólo no hay dinero que pague su exhumación sino, al parecer, tampoco voluntad colectiva de recolectarlo acudiendo a los mismos métodos con que se paga un camarín o se borda un manto.

Asistimos a la ceremonia de la desmemoria pero no se celebra la de la memoria. Se echa un paréntesis a medio siglo de Historia ominosa pero no se rellena el vacío recordando la generosidad y la conquista de valores civilizatorios. En tiempos de Franco los rojos eran los malos, ahora, a pesar de la ley, se han convertido en olvidados; los únicos "rojos" son los futbolistas de la selección nacional. Vivir para ver.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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