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De la tortilla al mojito

El eurodiputado sevillano fue expulsado de Cuba el pasado día 3 por el régimen castrista.

el 10 ene 2010 / 16:52 h.

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Uno de los protagonistas de la histórica foto de la tortilla en los pinares de Oromana ha vuelto a saltar a la primera línea de la información por culpa de Fidel Castro, de su hermano Raúl o de los dos incluso. El eurodiputado socialista Luis Yáñez-Barnuevo (Coria del Río, 1943), se tuvo que tragar la pasada semana casi veinte horas de vuelo en un solo día por culpa de la arbitrariedad del régimen cubano, que le negó caprichosamente la entrada a la Isla.

El régimen castrista le había concedido un visado pero a las dos horas de aterrizar en La Habana lo pasaportó de nuevo a España, y encima en clase turista. Lo que era un viaje de placer con su mujer, la diputada socialista Carmen Hermosín -Carmeli para todos- se convirtió en un conflicto diplomático entre España y Cuba -aunque para Moratinos sólo fue un "error"- que periódicos y telediarios agradecieron casi como un regalo de Reyes dada la escasa tensión informativa que hay en cualquier redacción un 5 de enero. Natural de Coria del Río, de niño era considerado uno de los más guapos del pueblo, si no el que más, y quien no lo conoció durante su juventud asegura nada más verlo que quien tuvo retuvo. Una fotografía suya, colgada mucho tiempo en el escaparate de un conocido fotógrafo de la céntrica calle Rioja servía de reclamo para muchas señoras que querían que sus hijos salieran en la foto como el joven de ojos claros del escaparate.

Seguramente se ruborizaría cada vez que la viera expuesta por su carácter extremadamente tímido. Hijo de un médico del Saucejo y una maestra de Guadalcanal, tiene cinco hermanos más, dos de ellos médicos también, y heredó la pasión por la Medicina de manos de su progenitor, Luis Yáñez. Su padre se trasladó a Coria para ser el médico de familia del pueblo y todavía lo recuerdan los más veteranos de la localidad como una de las mejores personas, además del mejor galeno, que ha pasado por allí.

Tras licenciarse en la Universidad de Sevilla, Luis realizó el doctorado en la especialidad de Ginecología entre en el Hospital de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento de Andalucía. Ya con el título de doctor colgado de la pared formó parte del Colegio de Médicos de Sevilla como representante de los jóvenes aunque su inquietud por trabajar por y para los demás fuera de la medicina había comenzado años atrás. En 1964 decidió afiliarse al PSOE, que por entonces era un partido ilegal. Con su amigo Alfonso Guerra fue organizando las juventudes socialistas por la Universidad, y parece que tuvo buen ojo ya que de ese grupo de jóvenes que participaron en la famosa foto del picnic soleado y rural han salido concejales, diputados, alcaldes, presidentes, y hasta su mujer.

Desde aquellos años hasta hoy, Luis ha ocupado cargos de responsabilidad de todo tipo, ha sido un hombre fiel al PSOE y en ocasiones ha preferido dar un paso atrás y trabajar algo más alejado de la atención mediática aunque no por ello con menos responsabilidades. Aún así, ganó las municipales sevillanas de 1991 pero el pacto entre Alejandro Rojas-Marcos y Soledad Becerril lo relegó a los bancos de la oposición, donde aguantó un año hasta que Felipe González se lo llevó de nuevo a Madrid.

Durante su carrera política ha sido, entre otros cargos, diputado secretario de Relaciones Internacionales de la Comisión Ejecutiva del PSOE, presidente del PSOE de Andalucía, concejal del Ayuntamiento de Sevilla, secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y ahora eurodiputado. También fue presidente de la comisión del V Centenario previa a la Expo'92, y tuvo la mala suerte de presidir aquella fatídica botadura de la Nao Victoria que todos recordarán como el día en que la simpática mascota Curro casi se queda en el sitio. Ahora, desgraciadamente, aquellos que no lo conocían lo identificarán con el político que no dejaron entrar en Cuba y al que le han quitado por un tiempo las ganas de tomarse un mojito.

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