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De las llaves de la felicidad...

72 afortunadas familias recibieron las llaves de su nueva VPO no sin superar antes muchos problemas económicos.

el 16 nov 2012 / 21:16 h.

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Una de las adjudicatarias de una VPO en el Campo de los Mártires, ayer, feliz con sus llaves.

Con la crisis económica haciendo estragos, con los desahucios a la orden del día, con créditos bancarios en peligro de extinción, con el paro batiendo récords, con el país inmerso en una depresión histórica... 72 sevillanos recibieron ayer la llave de su nueva vivienda, una VPO en un sitio inmejorable de la ciudad, el Campo de los Mártires. 72 sevillanos que celebraron ayer su suerte sin olvidar, eso sí, lo mucho que les costó llegar hasta aquí.

Mónica Galán llevaba nada menos que 20 años esperando una vivienda de protección oficial que pudiera pagar para independizarse. Francisco José Carbajal, cinco años anhelando un piso más grande donde cupiesen sus sillas de ruedas y donde pudiera entrar en el salón sin tener que desalojarlo primero. David Aguilar era uno de los últimos de su pandilla que al no tener una VPO ni podía dejar el nido familiar ni convivir con su pareja...

Entre estas 72 afortunadas familias encontramos historias variopintas pero con un hilo conductor: las dificultades económicas. La mayoría de ellas tuvo que recurrir a la familia para reunir el dinero de la entrada del piso (el 20% de su valor) ante la imposibilidad de lograr un préstamo bancario y la mayoría depende de un único y escaso sueldo para vivir. Por eso ayer sus nuevas llaves recibieron todo tipo de apellidos: de la alegría, de la independencia, de un futuro mejor, de la felicidad...

Y es que cuando pocas son las personas que pueden comprar un piso, ellos pagarán entre 200 y 400 euros al mes, según las condiciones y las ayudas que reciban, por una vivienda nueva frente a la estación de Santa Justa con, por ejemplo, energía solar térmica para agua caliente sanitaria e instalación de aire acondicionado. La VPO tipo, de 56 metros cuadrados, les saldrá a 70.719 euros, 92.840 con garaje y trastero.

David Aguilar, de 33 años, reconocía que desde que le tocó la VPO en el sorteo hasta el día de ayer pasó "un año muy duro". "Y lo que me queda, porque ahora tengo que ahorrar algo para amueblarlo y eso también nos costará trabajo. En cuanto que tengamos lo básico, nos mudamos", aseguró. David y su novia, Cristina -ahora en paro-, vivían antes de alquiler en San Carlos, pagando 650 euros al mes, pero cuando les adjudicaron el piso decidieron volver cada uno con sus padres "para ahorrar para la entrada y los pagos". "Ahora nos volveremos a juntar, por fin, y en un sitio inmejorable, porque todos nuestros amigos tienen VPO, pero en el Polígono Aeropuerto". Precisamente allí le tocó también una vivienda protegida a Cristina, pero renunció para quedarse con David, al que llamaron tras la renuncia de otros adjudicatarios.

Mónica Galán tiene ahora 39 años y desde los 18 está esperando las llaves de una VPO. "20 años esperando es mucho. Por fin llegó y ha merecido la pena porque viviré cerca de mis padres, vecinos del Centro", festejaba ayer en el salón del Hogar Virgen de los Reyes donde se entregaron las 72 llaves. Mónica, autónoma y titular de una empresa de organización y celebración de eventos, apuntó que esperó tanto que ya incluso se le pasó el arroz para algunas cosas: "Las ayudas que dan para las escrituras es sólo para menores de 35 años y yo tengo unos días más", ironizaba.

Sin problemas por su edad, Francisco José Carbajal, de 32 años, no pudo ir a recoger ayer sus nuevas llaves. Fue su padre, Francisco, quien las recogió muy gustoso y quien sorteó con buen talente las preguntas. "¿Está su hijo en el trabajo y no pudo venir?" "No, es tetrapléjico por un accidente de tráfico que ocurrió en abril hace diez años". Francisco vive con su esposa y su hijo en un estrecho piso en La Juncal y los tres llevaban cinco años esperando una vivienda adaptada a sus necesidades. A sus tres sillas de ruedas y su grúa. Ayer, por fin, vivieron un gran día.

“La familia me prestó para reunir el último pago”

Juan José Pérez, de 35 años, llevaba cuatro años apuntado a la lista de demandantes de una VPO, así que ayer estaba eufórico. Y no es para menos, porque este cartero lucha cada día “por amortiguar la crisis”. “Tenía un plus al trabajar sábados y domingos, pero ya no, así que el último pago me costó reunirlo porque adelantaron los plazos. Me ayudó la familia, que no cobra intereses”, bromeó alegre por dejar el alquiler.  


David Macías, de 27 años, sólo esperó un año para tener en su mano las llaves de su casa. “Lo recuerdo perfectamente: el 15 de noviembre nos llamaron diciendo que nos había tocado una VPO”. Él y su novia, que sólo trabaja los fines de semana, se irán pronto a vivir juntos para “estrenar independencia” y festejar que lograron reunir “de donde pudimos” los 18.000 euros de la entrada. Esta promoción –de la que quedan casi 30 pisos sin entregar por el papeleo–  es obra del anterior Gobierno local, como reconoció con humildad el edil de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, antes de entregar las 72 llaves.

 

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