Cultura

De los cerros de Camas a la cámara acorazada de un banco

El 30 de septiembre se cumplirán 51 años del descubrimiento del Tesoro del Carambolo, auténtica joya de la Protohistoria andaluza datada entre los siglos VIII y III a. C., que cumplirá esta peregrina efemérides -la del año pasado pasó sin pena ni gloria - en exposición.

el 16 sep 2009 / 06:15 h.

El 30 de septiembre se cumplirán 51 años del descubrimiento del Tesoro del Carambolo, auténtica joya de la Protohistoria andaluza datada entre los siglos VIII y III a. C., que cumplirá esta peregrina efemérides -la del año pasado pasó sin pena ni gloria - en exposición. Su descubrimiento, en 1958, fue producto del azar. A tres kilómetros de Sevilla unos pequeños cerros, a los que llaman carambolos, se elevan casi un centenar de metros sobre las aguas del Guadalquivir. En uno de ellos, en el término municipal de Camas, se encontraba la Real Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla, que adquirió el terreno en 1940 e inició las obras pertinentes para ampliar sus instalaciones, con motivo de un torneo internacional que tenía previsto. Fue uno de los obreros, Alonso Hinojos del Pino, quien encontró casi en la superficie un brazalete que luego resultó ser de oro de 24 quilates y de un incalculable valor arqueológico. Sin embargo, los trabajadores creyeron en un primer momento que eran imitaciones de joyas antiguas, de latón o cobre, por lo que no dieron mayor valor a lo encontrado. Tanto es así, que se las repartieron entre los trabajadores y uno de ellos, para demostrar que no podían ser de oro, dobló repetidamente una de las piezas hasta llegar a romperla. Debido a aquella absurda prueba, la marca de una perceptible rotura ha dañado para siempre uno de los elementos que tiene forma de piel de toro.

Este hallazgo sin precedentes sigue estando, no obstante, privado a la contemplación de los sevillanos, que aún no saben cuándo volverá a exponerse de forma permanente en el Museo Arqueológico, de donde fue trasladado a la cámara acorazada de un banco porque no se podía certificar su seguridad. Las obras integrales en el Arqueológico que tiene que realizar el Gobierno central podrían terminar con este penoso exilio.

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