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De polígonos industriales a jungla de la noche

La decadencia industrial hace de las viejas zonas fabriles peligrosas áreas de movida.

el 02 mar 2011 / 12:33 h.

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Santiago Herrero, presidente de la CEA.

A mi me robaron el coche patrulla en un descuido”. Con esta confesión uno de los vigilantes nocturnos del polígono Calonge –este periódico no ofrece su identidad por motivos de seguridad– introduce el ambiente que se espera encontrar un nocturno jueves de marcha en esta vieja zona industrial de Sevilla, hoy convertida en una zona de almacenes con problemas de tráfico de día  y en una sucesión de locales de ocio por la noche, cuando se mezclan las copas de cualquier calle de la ciudad con ambientes de prostíbulo, palizas y peleas de borrachos, trapicheos con la droga e incluso, y como para dar tipismo local, los ensayos de una banda de cornetas y tambores y ladrones que intentan reventar las naves industriales.

Dificultades de tráfico en el Calonge.

“En este callejón”, avanza el vigilante dentro del coche patrulla, “tenemos prohibido entrar. Podemos interrumpir a alguien en sus trapicheos y no tenemos armas”. Como para confirmarlo un 4x4 se acerca en esta vía sin ninguna iluminación, tras uno de los burdeles del polígono. Tal vez con más miedo de las luces del patrullero que a la inversa, alivio, recula.

En 17 años que llevo trabajando aquí las cosas han ido empeorando y van a más”, repasa este empleado de vigilancia. “Hace unos meses a un compañero le dieron tal paliza que ha tenido que dejar de trabajar”, relata con el rictus de que la pregunta no es si habrá próximo incidente más grave, sino cuándo se producirá. El error del agredido: interrumpir un robo.

Cristal roto en una entidad bancaria del polígono Calonge.

 Pero a veces simplemente la marea de juerguistas zarandea los patrulleros por diversión “o porque se piensan que vamos a denunciar el pequeño comercio de droga que vemos”, relata este vigilante que cobra 1.200 euros al mes por jugarse el pellejo los fines de semana. En todo caso, el incidente más grave durante la noche elegida para este reportaje fue la caída de una rama en una de las calles, que los bomberos retiraron en una media hora.

Pero otras noches no son tan tranquilas. “Los actos vandálicos son constantes: papeleras volcadas, robos, pintadas, daños en los contadores de la luz”, insiste por la mañana el presidente de la asociación de empresarios del polígono, José Palma. “Los locales de alterne nos traen más problemas que beneficios”, se queja.

Los trabajadores más madrugadores se encuentran con los últimos juerguistas ebrios, ya sin energías más que para arrastrarse a casa. Las huellas del vandalismo salen a la luz con el sol: cristales partidos en algunos negocios o a la entrada a los aparcamientos subterráneos son los daños más evidentes de la última noche.

Más grave fue la muerte por atropello de un sevillano de 31 en el polígono Store el 11 de diciembre , tras la celebración de una cena de empresa y tras confundirlo con otra persona implicada en una discusión violenta. Pero pocos meses después los vigilantes del vecino polígono Calonge se quejan de que siguen solos ante el peligro y los empresarios de que falta presencia policial.

“Las salas de fiestas tienen todo el derecho a instalarse, pero las autoridades pasan de vigilar sus consecuencias”, expone de forma llana parte el presidente de la Asociación de Parques Empresariales de Sevilla, Antonio López Balbuena. Él mismo fue víctima de un robo de 80.000 euros hace unos años. Reclama videovigilancia y la posibilidad de cerrar calles “para evitar botellonas, orines y actos sexuales”.

Esta asociación reconoce el esfuerzo que en la última década ha hecho el Ayuntamiento de Sevilla en un coto, el de los polígonos, que no había vallado político alguno en 30 años de democracia, pero critica que, con la crisis económica, los fondos municipales y los del plan 8.000 “no han rematado la faena”, pese a que son visibles las mejoras en algunos polígonos –en otros, como la Chaparrilla, no, expone esta asociación de empresarios– y el propio polígono Calonge está inmerso en unas eternas obras de adecentamiento.

 Socavón en el polígono La Chaparrilla.

“En el mejor de los casos las inversiones [públicas] que se consideraron necesarias en el plan 2010, por 63,5 millones de euros, se han quedado en el 44%, 28 millones, explica Balbuena.

Sevilla Global, el organismo municipal que se encarga de las inversiones en los polígonos, reconoce que, como en el resto de partidas, la crisis económica ha recortado los fondos para los polígonos mal llamados industriales –hace tiempo que lo que predominan son los almacenes–, pero a pesar de todo les dedicará este año tres millones de euros.

En cualquier caso, y siempre según los datos de Sevilla Global, las inversiones en los polígonos se han centrado en la repavimentaciones, el alcantarillado o el alumbrado, aparcamientos y aceras, pero aún no en la seguridad.

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