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De Santuario a Basílica

La Iglesia de Sevilla ultima el informe para consagrar el santuario de la Virgen del Águila como basílica. Dicho informe, necesita previamente de la llamada Dedicación del templo. (Foto: El Correo)

el 15 sep 2009 / 05:50 h.

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La Iglesia de Sevilla ultima el informe para consagrar el santuario de la Virgen del Águila como basílica. Dicho informe, necesita previamente de la llamada Dedicación del templo, un rito ancestral que tendrá lugar esta tarde.

La ceremonia dará comienzo en torno a las 20.30 horas en el santuario del Águila. La dedicación del templo es una antiquísima tradición de la Iglesia que se realiza en muy contadas ocasiones, por lo que estará presidida por el Cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo.

Vicente Romero, miembro de la Junta Directiva de la hermandad del Águila, explica que dedicar el santuario, significa "el reconocimiento de la Iglesia de que todo el edificio está destinado de manera fija y exclusiva a la celebración de los sagrados misterios".

Éste sería además uno de los últimos pasos para la conversión del templo en basílica. Si el Papa otorga la consagración, la de Alcalá de Guadaíra se convertiría en la única basílica de la provincia, junto a las de la Macarena y el Gran Poder en la capital.

Ésta es una de las prácticas más antiguas de la Iglesia, ya referidas en el siglo VI durante el pontificado del Papa Virgilio, y se basa en cuatro ritos: aspersión, unción del altar y de los muros del templo, cremación de incienso y, por último, revestimiento e iluminación.

El primero de los ritos que tendrá lugar esta tarde consiste en que tras la entrega simbólica del edificio al Arzobispo, éste bendice el agua y rocía al pueblo, los muros del templo, dando comienzo la Liturgia de la Palabra.

El segundo rito consiste en la unción del altar y de los muros de la iglesia. El Cardenal extenderá con sus manos aceite sobre toda la superficie de la mesa de altar.

Luego, se procederá a la unción de las 12 cruces instaladas en las columnas centrales del santuario, significando que todo el templo está dedicado para siempre al culto cristiano.

El tercer rito es la cremación del incienso. Se quemará incienso sobre el altar. Luego el rito prosigue con la incensación de todo el santuario.

El último rito es el revestimiento e iluminación del altar. La mesa de altar, que antes debe de estar desnuda, se reviste con manteles blancos y se ilumina con cirios.

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