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Cultura

De todo un poco, como en botica

el 28 jun 2010 / 19:36 h.

Humor empresarial. Fue el pasado jueves, durante la presentación de las novilladas de promoción del mes de julio y los festejos programados fuera del abono. La prensa asistía silente y modosa, renovando ese clima de celeridad con el que se resuelven últimamente la mayoría de las ruedas de prensa convocadas por la empresa Pagés. Pero Eduardo Canorea rompió el hielo acumulado erigiéndose en improvisado periodista para plantear a Ramón Valencia, su cuñado y compañero en la gestión de la plaza, las preguntas que rondaban en el magín de la mayoría de los asistentes. “¿Ramón, por que no torea Oliva Soto? ¿Y por qué viene Javier Cortés? Las dudas fueron despejadas en un clima distendido que podría abrir una nueva etapa. Canorea dejó además dos puntadas bien sujetas con hilo: hubo tironcito de orejas para el jurado de asesores que califican la actuación de los aspirantes que actúan en julio pidiéndoles que premien la calidad y no la cantidad. También descargó la responsabilidad sobre la competencia de los novilleros en los gestores de la escuela de Sevilla. Esperemos que los elegidos se parezcan poco a los novilleros con picadores del abono de primavera.

b Más de la crisis. El empresario Simón Casas, responsable de la organización de la recentísima feria de Alicante señalaba días atrás que “se pierde dinero todos los días”. El taurino galo explicaba que “el fútbol y la crisis afectan, pero el mundo del toreo es la única economía incapaz de adaptarse a la situación actual”. Casas ha dado en parte del clavo. Todos los actores del negocio taurino aún reman en la inercia de un escenario que ya no existe, arañando las rentas de un planeta en descomposición en el que todos están obligados a ceder alguna parte. Mientras, la pomposa Mesa del Toro ni está ni se le espera, con la que está cayendo en todos los frentes.

b Complejitis. Hace escasas fechas, la Universidad de Salamanca –una de las cunas del toro bravo contemporáneo– decidía suspender un curso titulado Los toros, patrimonio cultural de la humanidad en base a no se qué criterios académicos y en unos supuestos conflictos de orden público que el rector, Daniel Hernández, se ha sacado de la manga para llevarse por delante el evento. Mientras, el futbolero Puyol aprovechaba el ancho altavoz del mundial para proclamar su antitaurinismo y David Villa, después de celebrar un gol con pases al viento, se apresuraba a desvincular ese gesto de cualquier filiación taurina al recibir una presunta recomendación del club deportivo al que debe el pan y la sal. Vamos, que nos dan por todos lados.

b Estilo madero.
Sucedió el pasado domingo en la plaza de Las Ventas. El compañero José Luis Ramón, que cumplía sus labores informativas en el callejón del coso madrileño fue expulsado con mal estilo por el delegado gubernativo Juan José Niño, un policía apodado Billy El Niño que pudo abusar de su autoridad para ajustar ciertas cuentas antiguas con el informador de Telemadrid. El presidente del festejo ya ha desautorizado a su subordinado pero, más allá de estos hechos concretos, el lance presta sabrosos argumentos para la reflexión. Los callejones de las plazas de toros acotan cada vez más kilómetros lineales de burladeros para personas y personajes que nada tienen que ver con el desarrollo y la asistencia de la lidia y se hace pagar a un periodista. Hasta ahora ninguna autoridad se ha planteado frenar este fenómeno que crece en progresión geométrica.

alvarordelmoral@hotmail.com

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