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De un congreso a otro

El final del curso político viene marcado por los congresos de los dos partidos mayoritarios para encarar la nueva legislatura con unas direcciones renovadas y un programa político en sintonía con la situación surgida de la última confrontación electoral.

el 15 sep 2009 / 07:11 h.

El final del curso político viene marcado por los congresos de los dos partidos mayoritarios para encarar la nueva legislatura con unas direcciones renovadas y un programa político en sintonía con la situación surgida de la última confrontación electoral.

Precisamente, los resultados del 9-M han condicionado, y mucho, la etapa precongresual de los populares. Hasta la definitiva elección de Rajoy, el PP ha conocido una situación difícil derivada no solo de las fuertes presiones mediáticas que pretendían condicionar las decisiones del Congreso, sino también de las defecciones y declaraciones de conocidos líderes populares.

La nueva dirección, empeñada en la búsqueda del centro perdido, tiene ante sí un difícil panorama, por grande que sea ahora la euforia y satisfacción; y a lo largo del próximo año habrá ocasiones de comprobar si el Congreso de Valencia ha sido un acierto o un cierre en falso de la crisis del PP.

Por el contrario, la victoria electoral de los socialistas ha contribuido a que los preparativos de su Congreso hayan transcurrido por cómodos derroteros, sin polémicas ni sobresaltos. Convertido Zapatero en líder indiscutido, el interés de la convención socialista va a estar centrada en dos cuestiones fundamentales: una, de carácter más ideológico, que afecta a las resoluciones que se puedan adoptar en materias tan sensibles como las relaciones Iglesia-Estado, la emigración, el derecho a una muerte digna o una nueva regulación de la interrupción del embarazo.

El Presidente del gobierno ha descartado ya una posible revisión de los acuerdos con la Santa Sede; creo que comete un grave error, porque ignora el sentir de un amplio sector de la izquierda que reclama una laicidad, consecuencia lógica de la aconfecionalidad del Estado y porque la hostilidad agresiva de la Iglesia reaparecerá en cuanto el Gobierno adopte decisiones en materias que, a juicio de la jerarquía eclesiástica, no se ajusten al Derecho natural o a la moral, de los que se considera única depositaria e intérprete. La segunda cuestión afecta a la nueva dirección que resulte elegida para los próximos años. En todos los congresos socialistas la decisión a adoptar era siempre difícil y generaba tensiones y problemas por la necesidad de guardar un equilibrio, a veces difícil de conseguir, entre las distintas agrupaciones que, según la representación obtenida, se consideraban satisfechas o preteridas. Solucionar estas situaciones exigía reuniones y debates que se prolongaban hasta altas horas de la madrugada.

En la actualidad la cuestión es aún más complicada porque además del peso específico y número de militantes de cada agrupación es necesario aplicar la cuota.

No obstante, tanto el Secretario General como el de Organización parecen tenerlo más fácil que en otras ocasiones, pero siempre las salidas y las nuevas incorporaciones serán objeto de augurios e interpretaciones. En todo caso, les espera un trabajo duro y difícil.

Antonio Ojeda Escobar es notario

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