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Debates

¿Imprescindibles? No, pues en nuestra trayectoria democrática no se celebraban desde hace catorce años entre los líderes de los dos grandes partidos en las elecciones generales y tampoco en las andaluzas.

el 15 sep 2009 / 00:57 h.

¿Imprescindibles? No, pues en nuestra trayectoria democrática no se celebraban desde hace catorce años entre los líderes de los dos grandes partidos en las elecciones generales y tampoco en las andaluzas. ¿Necesarios? Tampoco; nunca se han discutido sus resultados. ¿Convenientes? Sí, porque confrontan personas, ideas, programas y animan la contienda en sus últimas fases.

No son decisivos pues su influencia real se limita a los indecisos, segmento variable según los procesos, ya que pocos cambian el voto por el resultado del debate, que casi siempre viene prefigurado por la lealtad y afinidad a un partido o incluso el deseo de castigar a uno de los contendientes. Lo que, por otra parte, parece lógico porque así como la verdad no depende de una exposición afortunada, tampoco debe optarse sólo por la brillantez, la dialéctica, la reacción ágil o la facilidad de palabra de cada uno de los intervinientes. Pueden derivar en falta de espontaneidad, al ser obligada la preparación previa del debate mediante ejercicios y simulacros, con preguntas incómodas y respuestas adecuadas. A veces, son mera yuxtaposición de posturas previas sin apenas conexión. Por último el resultado se configura simplistamente como el de un combate, con vencedor y vencido, y así se proclama mayoritariamente por los medios de comunicación en función de su afinidad ideológica. Pero tienen aspectos positivos. Suelen desarrollarse de modo civilizado sin las descalificaciones y los eslóganes de los mítines que buscan, con recursos de pregón, aplausos fáciles y risotadas con trazos gruesos. Suponen en la campaña un avance respecto de las fórmulas cada vez más obsoletas, de la cartelería, la pesadez de los programas escritos y los propios mítines.

Y, sobre todo, frente a la palabrería que se lleva el viento, comprometen, quedan grabados, siendo uno de los criterios para comprobar la seriedad respecto del cumplimiento de lo que se dice y, por ello, medida del grado de confianza que merecen los candidatos y gobernantes. En definitiva, bienvenidos por suponer madurez democrática.

Colectivo de profesionales andaluces

vicenteplural@hotmail.es

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