“Debemos reconquistar el castillo”

Lara Cervera, arqueóloga de Alcalá de Guadaíra.

el 20 oct 2013 / 23:30 h.

Lara Cervera arqueóloga de Alcalá de Guadaíra Por Toñi Vargas Tras más de una década investigando el patrimonio de Alcalá de Guadaíra, Lara Cervera, desentraña su historia y la muestra al gran público a través de la iniciativa Vía de Escape. Licenciada en Geografía e Historia y máster en Interpretación del Patrimonio y Turismo Cultural, esta arqueóloga conoce bien los vestigios de la ciudad. –A priori parece que la arqueología solo está reservada a especialistas. ¿Puede cualquier persona acercarse? –Una de las claves de mi trabajo es hacer que se entienda el resultado de una investigación. Para mí es muy importante devolver parte de lo que hago al resto de la población. Por eso, creo que la investigación debe ir de la mano de la divulgación. Con un lenguaje normal y corriente la arqueología es accesible. Nuestra intención es que los visitantes hagan el recorrido con ojos de arqueólogos y la experiencia gusta tanto que suelen repetir. –¿Cómo es el enclave arqueológico que atrae a expertos y curiosos hasta Alcalá? –Este municipio cuenta con una riqueza patrimonial muy amplia pero carecemos de una arqueología urbana, es decir, no está ligada al casco de la ciudad estrictamente, como puede pasar en Sevilla o en Carmona, donde hay una idea de ciudad patrimonial. Nuestra arqueología se concentra en tres grandes grupos. Tenemos el núcleo del cerro del castillo y el arrabal, los molinos y el gran yacimiento en el área de Gandul (entre Alcalá de Guadaíra y Mairena del Alcor). –¿De las tres zonas, quizá sea el castillo el patrimonio más emblemático? –Sin duda es nuestro gran referente porque Gandul es espectacular pero está fuera. Es el de mayor envergadura y mejor conservado de toda Andalucía. Contamos con un recinto fortificado, compuesto de varias partes: el castillo (la zona militar), la villa de Alcalá (núcleo original de la población) que tiene su propia muralla y el arrabal de San Miguel, que tiene también la suya. Desde el año 2000 se han hecho grandes campañas. Se restauró la muralla norte por completo, las torres se han convertido en miradores, se redactó el Plan Director de Actuaciones, conocido como el Plan Almena, que es el que dirige todas las obras del castillo. En 2011, se realizaron las dos últimas grandes obras, las del patio de Los Silos y el patio de Las Simas. En 2013 se ha inaugurado el Centro de Interpretación del Castillo, lo que nos ha servido para exponer la documentación del trabajo de diez años y también le ha dado un salto cualitativo como monumento turístico. –¿Qué queda pendiente? –Estamos restaurando el arco de San Miguel, en muy buen estado de conservación pero hay que limpiarlo y darle una iluminación artística. –Hay una relación especial entre la población y el castillo, ¿siempre ha sido así? –Alcalá nace en época castellana. Su historia se puede leer a través del castillo, por lo menos hasta el siglo XIX. Existe una vinculación iconográfica que, a veces, no ha sido real por la dificultad de acceder a él. Ha habido momentos de desconexión, como en los siglos XVII y XVIII en que se abandona. Ahora, al igual que se ha recuperado el río es el momento de reconquistar el castillo. Es decir, la gente tiene que subir, y apropiárselo, debe utilizarlo como recurso. De hecho, puede visitarse en cualquier momento, no tiene horarios, está abierto al público. Si se quiere, se puede hacer una visita guiada el primer sábado de cada mes. –Otro de los puntos de interés turístico y patrimonial son los molinos –En la ribera del Guadaíra había más de 50 molinos de los siglos XIV a XVIII. Algunos funcionaron hasta el XX, como el molino de Hilario que estuvo hasta los años 70. Es difícil restaurarlos todos pero tenemos un tramo de parque espectacular. Se ha hecho un trabajo de recuperación y cinco de ellos son los que se encuentran en mejor estado de conservación y entran en la ruta turística. En esta zona, se ha cuidado mucho el paisajismo, y se ha recuperado como lugar de paseo, de actividades deportivas y sociales. –¿Y el gran tesoro de Gandul? –Se trata de uno de los yacimientos más importantes de la provincia. Es el menos conocido por el gran público, pero un referente para la investigación. En este área hay un yacimiento de población que viene desde época calcolítica hasta el siglo XII después de Cristo, hay bronce, tartésico, romano y una necrópolis asociada a esta población. Los esfuerzos arqueológicos se han centrado en la parte de la necrópolis que es zona militar. El Ministerio de Defensa hace tiempo que no usa este espacio y está abierto al paso, por lo que ha llevado a expolios y sobre todo a problemas de conservación serios. En este sentido, el Ayuntamiento de Alcalá ha elaborado un expediente para declararlo Bien Cultural, sin este documento de protección no podemos trabajar. Independiente de ese camino, el Ayuntamiento, ya hace unos años, ha intervenido al hilo de esa mala conservación donde teníamos los problemas más graves. –¿Se puede visitar? –Hay una zona privada, que pertenece al marquesado de Gandul que no es visitable, la militar sí, de hecho, el paso está abierto y además, hacemos una visita guiada el tercer sábado de cada mes. –¿Cuáles son los problemas con los que se encuentra? –El problema de Gandul es que es tan amplio y complejo que resulta muy difícil acometer una actuación integral ahora mismo. Por otro lado, la titularidad, hay una zona privada que no está documentada, la del marquesado. Es necesario poner las bases en un documento técnico y rector que dirija los trabajos en los próximos años. –¿Existe una conciencia de mantenimiento y cuidado del patrimonio? –Desde hace muchos años el Ayuntamiento tiene una delegación específica de patrimonio y en diez años ha dado un gran cambio al castillo y a los molinos. Hay mucho por hacer porque hay un patrimonio muy amplio pero siempre se ha tenido la idea de conservación, así como de aprovechamiento turístico y social. –¿En qué momento se encuentra este patrimonio? –Las grandes obras ya se han hecho, ahora toca aprovecharlas. Estamos en el momento del uso social, deportivo, turístico del castillo y los molinos y de que las iniciativas de colectivos o de empresas vayan dándole vida. –Así surge el proyecto Vía de escape? –Surge hace dos años vinculada a Alcalá, aunque se organizan visitas también a Carmona y Sevilla. Con este proyecto organizamos actividades para escolares, como un aula de arqueología, visitas guiadas y otras actividades, que hemos denominado de experiencia, en la que damos importancia al pasado agrícola de Alcalá, de tal forma que enseñamos a hacer el pan, verdear, en fin, enseñamos recursos ligados a la historia de la ciudad y en las que la gente no sólo observa sino que también participa de actividades artesanas. A través de nuestra web (www.viadeescape.es) y de nuestro Facebook informamos de todas estas propuestas.

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