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Cultura

Decadencia cotidiana

Crítica de la obra 'En construcción', por la compañía Adentro Teatro. En la Sala La Fundición. * * *

el 19 ene 2015 / 19:08 h.

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  • Lugar: Sala la Fundición, 17 de enero
  • Obra: En construcción
  • Compañía: Adentro Teatro
  • Texto e interpretación: Carolina Román y Nelson Dante
  • Dirección: Tristán Ulloa
  • Calificación: Tres estrellas
Cuando el dinero se va por la puerta, el amor se va por la ventana. Este dicho popular podría resumir el contenido de esta obra, que nos cuenta la historia de una pareja argentina que viene a nuestro país huyendo del corralito. No es la primera obra de teatro que aborda el problema de la inmigración, con toda su carga de desarraigo y desamparo, y probablemente tampoco será la última, pero podría decirse que su planteamiento resulta original. Y es que, lejos de recalcar el contenido dramático del tema, que en ocasiones apunta incluso a la tragedia, este relato se centra en los avatares cotidianos de la pareja, en sus conflictos personales y el desencuentro al que se enfrenta cuando, nada más llegar, el protagonista se encuentra con que el trabajo que se suponía que le estaba esperando no existe. A partir de ahí asistimos a la decadencia de su relación de pareja y la dramaturgia, a pesar de la ruptura de las coordenadas espaciotemporales, se colma de lugares comunes y elementos evidentes sin grandes alardes dramáticos. Fiel a ese planteamiento, la puesta en escena recalca el carácter cotidiano de la historia. Así, el espacio escénico, aunque sencillo, refuerza la opresión diaria que sufren los protagonistas con una escenografía y un trabajo de iluminación plenamente funcionales, mientras que la música se limita a cubrir las transiciones, hasta que en el último tramo del montaje el actor hace honor a la profesión de su personaje con la interpretación en directo de algunas canciones, dando con ello luz a unos sentimientos que hasta entonces se habían difuminado, debido al tratamiento naturalista de las acciones y al trabajo actoral, que destaca por una contención que roza la frialdad. No obstante, a tenor de su respuesta, el espectador parece identificarse con facilidad con la historia y los personajes. En ese sentido cabe destacar la naturalidad con la que tanto Nelson Dante como Carolina Román abordan sus personajes. Lástima que la dramaturgia se empeñe en alargar más de la cuenta algunas escenas, imprimiendo un ritmo irregular y un tanto cansino.  

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